Los tipos duros no bailan

Publicado: abril 7, 2011 en Libros

Pues tal y como dijo el joker anteriormente, haya vamos…

Dudo que esto prospere. Pero qué demonios, lo que honra al hombre es la lucha, no el resultado, que dirían esos capullos sabelotodo que estudiamos en bachillerato, los filósofos, afortunada casta que se permite el lujo de pensar sin trabajar, gracias a que están tocados por el genio y porque sus familias tienen los recursos suficientes para costeárselo, o en su época la esclavitud no esta tan mal vista como ahora y no eran necesarios para trabajar las tierras. Cosas veledes. Metámonos en mandanga.

Los Tipos duros no Bailan. Novela de Norman Mailer. Que da título a este blog. Lectoras de crepúsculo abstenerse. O absteneros hasta que vuestras fantasías eróticas pasen de barbilampiños y sanos mariconcetes vampíricos que se tiraran más de cuatro mil páginas antes de penetraros a Marlon Brandon en el Último Tango en París. Con la diferencia que en esta novela se abstienen de daros mantequilla. Mujeres decapitadas, mujeres que no son capaces de tener hijos, fantasmas de putas y piratas pederastas y sifilíticos, sesiones de ouija, hombres que beben, se drogan y follan como defensa ante toda la mierda que se les viene encima, esposas ninfómanas que se follan a negros, ex novias que te escupen a la cara que su nuevo maromo es un bestia en la cama que las da cinco orgasmos cada noche. Brujería, marihuana y asesinatos. Pero esto no es la novela. La novela es el protagonista, Tim Mac Madenn, uno de esos americanos hijos de irlandeses exiliados por las hambrunas, y la forma que tiene de sobrevivir a lo anterior, navegando entre mares de whisky. Él y su padre, un recuerdo tangible que se hace físico al final de la novela. Su padre, el gran Mac, el tipo duro por excelencia, frio y en ocasiones cruel, que nuca beso a una mujer si él no quiso, estibador, sindicalista, capaz de encajar seis tiros y perseguir a su atacante durante cuatro, cinco, seis manzanas. Pero al final tiene que detenerse y acudir a un hospital. Y eso marcara la vida de su hijo, de Tim, ya que este esta convencido de que “algo murió dentro de mi padre antes de que yo naciera”. Nunca será como su padre, ya que la semilla que lo engendro estaba incompleta.

Y planeando por encima y por debajo de toda esa virilidad, la homosexualidad, la homosexualidad como tara, como vergüenza, como miedo que impulsa siempre a los protagonistas de la novela al suicidio o a la locura. Pero eso si, huye de mierdas políticamente correctas. La verdad, es que esta novela no es que sea políticamente incorrecta, es que se sale por el otro lado, agarrándote de los huevos, pendiente de cada pensamiento del protagonista sobre su agonía, sus paranoias, sus miedos, sus miserias y sus glorias. No he visto libro que produzca la misma sensación de estar sentando en la barra de un bar con una copa en la mano mientras escuchas una magnifica historia y el alcohol te hace sentir eufórico que este.

Y por supuesto, la anécdota que da titulo al libro. No se la pienso contar, leeanselo. Háganme caso. No se lo pierdan. No se arrepentirán.

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