La Odisea

Publicado: mayo 23, 2011 en Libros

Aguanta y resiste. Cosas más graves soportaste.

Mi mantra personal. Es lo que se dice Odiseo, mientras se da de hostias en el pecho para aguantar la rabia de verse despreciado por una de sus propias esclavas, en su propia casa, que no lo reconoce por estar disfrazado de mendigo.

Espectacular. No se me quita de la cabeza la sensación de encontrarme ante una obra maestra por la escena de Odiseo, en su palacio, disfrazado, comiendo aparte mientras los pretendientes se burlan de él. El aguanta en silencio. Los mira uno a uno. Todos se callan. Y en ese mismo momento todos saben, a nivel subconsciente, que están muertos. Para aliviar la tensión, uno de ellos le lanza una pata de venado. Odiseo simplemente, a lo samurái, aparta la cabeza y la pata se estrella inofensiva contra la pared. Sigue sonriendo. Y todos los pretendientes empiezan a reír.  Por obra del Hado, la risa de los imbéciles. Confirmado.  Estáis muertos, babosos.

La crueldad de la matanza es brutal. No solo la matanza de los pretendientes, que acaban con flechas de medio metro clavadas en el torso o con una lanza de crueles filos desparramando el contenido de su cena directa desde sus tripas por el suelo, sino también la de las esclavas. Esta es menos conocida. Aquellas que mancillaron la casa, es decir, que follaron y estuvieron de fiesta haciéndole un feo a Penélope,  acaban muertas. Por encargo de Telémaco. La criatura promete. Ni siquiera las degüellan, las ahorcan como perros para luego arrojar sus despojos a los mismos.

Argos, el perro de Odiseo no participa en el banquete. Se muere con la mano de su amo en la cabeza, después de veinte años de espera, nada más verle.

No todo es drama, también tiene un momento de descojo puro. En serio, la primera coña humorística de la civilización occidental. Después de la parranda con Circe (la Bruja de la historia, de la que hablare luego), uno de los tripulantes se queda dormido con todo su pedo en el tejado del palacio de la bruja. Al amanecer, y ante los gritos de Odiseo de que vayan todos moviendo el culo y embarcando, que Ítaca no va a venir sola, cojones, el pavo se levanta hecho un tigre y al grito de Oh, capitán, mi capitán, pega un brinco, se cae del tejado, se escoña y las espicha.

Llega el Odiseo, momento de silencio compungido, todos mirando el cadáver  y salta el Crack, bueno joder,… al menos tuvo una muerte heroica!

Y es que así palmaban los grandes

Digno de Stanley Kubrick, con la muerte de Manubrio, la mejor homilía de la historia (“Se la pelaba diez veces al día. No es coña. Le enviaron al comecocos en Da Nang y el muy cabrito se hizo una paja en la consulta. Le enviaban de vuelta a casa rebajado en dos días”)

(Apunte, cuando Odiseo invoca a los muertos, se  encuentra a este, el saltador olímpico de tejados,   y el pavo le pide a Odiseo que le recuerden como el héroe que fue. Odiseo le suelta un parrafada de narices donde le garantiza que así se hará. Lo que no aparece en el libro, pero de lo que estoy convencido, es que Odiseo se estaba aguantando la risa como podía)

Hay algo en el libro que si es ciencia ficción y no la Dan Simmons. No sé c qué edad  tenia Penélope cuando la abandonó Odiseo.  Esta debía de tener, calculo, catorce o trece años. Y durante ese tiempo, veinte largos, larguísimos años… ¿na de ná? ¿En serio? ¿Te entretienes  haciendo un tapiz? Ni aunque el mismísimo Zeus bajase del Olimpo y se lo ordenara, no me jodas. Eso sí, los pretendientes se llevan el premio a los tíos mas vagos e inútiles de la historia. Si alguno hubiera tenido algo de dignidad, hubiera envenenado al resto de los pretendientes (Tampoco nos vamos a venir arriba con lo del arco, no todos tienen la suerte de nacer con los cojones de un tigre) y se hubiera plantado delante de Penélope para decirle ojos negros tienes, morena.  Y unos cuantos años después, cuando Odiseo vuelve,  te armas muy dignamente con tus grebas, tu coraza, tu escudo y tu lanza y te vas a comprar tabaco. A los negros Nubios, no sea que el Odiseo se marque otro viaje para buscarte.

Aunque después de veinte años, a título personal, yo me hubiera quedado con Calipso. Una diosa, la de hermosas trenzas,  que le acoge en su isla y le tiene en mantitas. Dulce, la Diosa más hermosa del mundo, y encima debía cocinar que te cagas. Pero Odiseo sabe que la única manera de tener a esas mujeres es no deseándolas, así que antes de que esta le mande a freír espárragos, Odiseo le dice adiós muy buenas y que te vaya bonito. Vamos, que no se enamora. No le llaman “el astuto” por haber construido solo un caballo de madera, amigos míos.

Con la que no me hubiera quedado ni de coña es con Circe (Venga, seguro que si lo repito muchas veces me lo creo y todo). Menuda elementa. La que transformaba  a los tíos en cerdos.  La Feminazi de la historia. Obviamente, y como toda feminista, se queda colgada de Odiseo, el macho alfa, el único que le planta cara (La tripulación de Odiseo entra a saco, creyendo que tenían cama y polvo asegurado, y acaban transformados en cochinos, el sueño húmedo de cuanta feminista que me he cruzado). En el libro es el Dios Hermes quien le avisa de que tiene que tener cuidado con la pájara, pero teniendo en cuenta que era el dios del comercio y del engaño, a mi me parece que era  la manifestación de la astucia necesaria en el trato con las mujeres. La amenaza con joderla viva si se le ocurre tocarle los huevos, se la zumba y se pira. La otra se queda llorando, anhelando mas mambo de nuestro Héroe. Grande. El más aventajado de los alumnos de Zeus.

Me gustan los valores del libro: Valentía, crueldad, egoísmo, orgullo, educación, nobleza, astucia, aguante hacia el dolor físico y disfrutar de lo bueno y de lo mano (lloran muchísimo en el libro ¡AK, no por llorar somos más débiles, si no sinceros!http://palmeraquesedoblaperoaguantaelhuracan.blogspot.com/2011/03/esas-dichosas-lagrimas.html ) Lo malo, y esto ya lo dijo Nietzsche, es que crucificaron a  un caballero hace más de dos mil años y por obra y arte de eso resulta que todos somos iguales, y que un subnormal sin más mérito en la vida que hacer las mamadas en el momento justo, dentro de un partido, es mejor que tú y te da palmaditas en la cabeza mientras te alimenta de las migajas del banquete que tú has pagado.

He visto a un político afirmar que entendía a los pavos que se manifestaban en  la Puerta del Sol, que él hizo lo mismo en su juventud, luchando contra el malvado opresor franquista. Mentiroso hijo puta cínico, se me revolvieron los espaguetis que había comido al ver tu jerol de rata de alcantarilla, bastardo.

Aquiles y Odiseo gobernaban no porque engañaron a trescientos mil pardillos, no por derechos de sangre.  Gobernaban por que se la jugaban. Punto. Porque eran los mejores, y LO SABIAN.

Hay que reconocerle  algo a Odiseo. El tío la caga muchísimo. Su tripulación se le subleva varias veces,  les dice que no se coman las vacas de Helios y ni puto caso, les dice que se queden quietos y acaban transformados en cerdos. Se nota que la autoridad en aquellos días estaba bastante devaluada. Pero Odiseo se arremanga la túnica, pega cuatro voces, y continua. El tío tiene su meta. Tirarse a Penélope y darle cuatro consejos a Telémaco sobre la vida o las mujeres.  Y al final lo consigue. Final feliz.

Aunque creo que no. Me lo imagino callado en un rincón de su palacio, bebiendo vino del color del mediterráneo, preguntándose quién es esa extraña que se tira todas los noches, y ese hombre que no se parece a nada al mocoso que dejo atrás cuando se fue con Agamenón a pulir los cuernos de su hermano, que le mira con una mezcla de simpatía y desprecio cuando le cuenta al atardecer, bebido, la vez que él y Diomedes escalaron las murallas de Troya y robaron el Paladio de Ilion.

Y fijo que cuando se enfrentaba a los silencios de Penélope, a sus reproches, a sus miradas vacías, añoraba las juergas, las borracheras, lo saqueos y la libertad.

Y qué coño, todos hemos tenido días que no te aguantas a ti mismo, a los demás, la mierda que te rodea. Qué gran lección la de Odiseo en la cueva del ciclope:

-¿ Como te llamas?

-NADIE.

-Pues nadie me ha vencido por la fuerza y NADIE me ha ganado por la astucia.

Con lo cual, los hermanos del ciclope creen que no ha pasado nada y Odiseo puede escapar tranquilamente.

Nunca os mostréis a vosotros mismos a las primeras de cambio. Hay mucho ciclope suelto por ahí.

Aunque tener una buena tripulación, unos buenos amigos ayuda.

¿Por qué lo hace, no?

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comentarios
  1. Ak dice:

    El Pélida Aquiles y Odiseo, hijo de Laertes, lloran, pero Clint Eastwood no.

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