Y un demonio quiso contratar ADSL con Vodafone

Publicado: septiembre 27, 2011 en Ocurrencias

El infierno es un paramo. Además infinito. Y como es infinito, contiene todo, y como el todo contiene la nada, estamos ante un problema filosófico de narices, demostrando la incapacidad que tenemos los humanos de describir el universo con palabras, no digamos ya de comprenderlo.

Estas reflexiones, a Asthartonim (Asthar para los colegas), señor de la novena hueste, antiguo soldado a las órdenes de Lucifer, el lucero del alba, se la traen al pairo. Se está emborrachando a conciencia en una cantina incrustada en una montaña donde los felones sufren por sus penas. Tequila tras tequila. El antiguo jefe se ha ido. Lucifer presento su dimisión. Se rumorea que esta por Oslo, disfrutando de unas merecidas vacaciones. Ahora el infierno está regido por un triunvirato, por Moloco, Luzbel y Belial, y las rencillas, guerras callejeras, golpes de estado y demás cosas propias de tener tres tíos al mando se suceden a tal velocidad que es difícil seguirlas. Todo ello le acarrea los naturales agobios que conlleva la política. O se las hubiera acarreado si no le hubieran encomendado la misión más difícil de su carrera demoniaca.

Comenzó una mañana. Acababa de regresar de una misión en la tierra, prometiéndole el gobierno de un pequeño estado nación a un imbécil abúlico, incapaz de resolver un puzle de tres piezas, cuando Belial lo llamó a su salón de audiencias.

Modernización. Eficacia. Sinergia. Esas fueron las palabras que pronunció. Y cuando un jefe pronuncia esas palabras, un subalterno puede darse por bien jodido. Después de diez minutos de cháchara incesante Belial dijo la frase maldita:

-Debes contratar El ADSL con Vodafone

En principio una tarea fácil. Una simple llamada. Nada del otro mundo.

Cogió el móvil. Marco el número.

-Buenos días. Quería darme de alta en Vodafone.

-Ohhhh estaremos encantados de ayudarle. En breves minutos se producirá la baja de su antiguo sistema para ser sustituido por nuestro increíble invento del ADSL de fibra óptica mas la conexión a quinientos mil canales digitales terrestres, porque me parece usted inmensamente atractivo a pesar de no haberle visto en mi vida. Por cierto, ¿cual es su sistema de internet actual?

-Almas atormentadas llevan mensajes escritos con la sangre de los inocentes a lomos de dragones impíos.

-Perfecto, perfecto. Usted no tiene que ocuparse de nada. En el plazo de tres días acudirá un técnico y le daremos de alta a la línea de teléfono, ehhhh, 666 666 666.

-Gracias.

Las almas, los mensajes escritos en sangre y los dragones impíos desaparecieron. Misteriosamente. Se fueron. Nadie vio a ningún operario de Vodafone llevándoselos. Simplemente se evaporaron. Tampoco vino  el técnico en el plazo de los tres días. Ni en los siguientes tres días. Ni en los siguientes de los siguientes de los siguientes. No hay internet en el infierno, ni ADSL, ni teléfono, ni canales de televisión, ni nada de nada. Sí hay un gran caos. No hay manera de recibir información valiosísima de los movimientos de los enemigos ni conexión al porno. Moloch cae porque no es capaz de recibir los correos de la bestia de babilonia avisándole de que Absimiliard planea traicionarle. Los trámites se atascan. La burocracia cruje. La guerra en el infierno se recrudece.

Pasado el tiempo, Asthar vuelve a llamar a atención al cliente de Vodafone.

-Oiga, han pasado dos semanas desde que realice la portabilidad a su compañía. ¿Cuándo viene el técnico? ¿Sabe la que tenemos aquí montada?

– Un segundo por favor que miro los datos del sistema… No nos consta ningún tipo alta caballero.

-¿Qué?

– No nos consta ningún tipo de alta. Aunque hemos tramitado la baja de su antiguo sistema. Que curioso, esto solo nos suele pasar unas tres millones de veces. Llame al servicio técnico.

-Joder.

Le pasan con el servicio técnico. Dos horas de espera.

-Oiga, soy Asthar, no me funciona internet ni el teléfono ni Cristo que lo fundó.

-¡Oraaaaaale, su computer no esta chévere!

-¿Perdone?

Asth recuerda que uno de los últimos tratos de Lucifer fue con esta misma compañía. El que atiende el servicio técnico es un monstruo de siete cabezas cada uno con un dialecto autóctono sudamericano. Madre de Dios.

-Pos vos solo debe reiniciar el sistema, manitooooo y su celular se fregara la madre de esos boludos de la chingada, gueyyyy

-Ehhhhhhh… ¿Sí?

-Tomamosnotadesu incidencia apunte elnumerodereferencia89723491032948238094 ¿me capta?

-Joder, no.

-Todo bien entonces. Cuando finalice su llamada, puntué nuestro servicio de calidad. Graciaaaaaaaasssssss.

Pitidos. Voz de robotina: Si cree que el servicio…

-¡Mecago en tus muertos!.

Transcurre el tiempo. No hay técnico, no hay incidencias. No hay línea. No hay internet. El USB de conexión portátil que le dieron hasta que le dieran de alta es una mierda que cree que va a velocidad negativa.

El caos se recrudece. Los duques infernales dan un golpe de estado y se hacen con el infierno. El triunvirato se exilia. No tuvieron tiempo de prepararse para el golpe. Nos les llego el pdf por correo electrónico con el chivatazo por parte de Isthar ni el wasap de Merovingio avisando de la revuelta.

Pero a  Asthar le llega una factura de quinientos euros. Por tarifa especial planazo diabólica de teléfono+ADSL.

¡PERO QUE COJONES!, grita a un cielo sin Dios.

Llama al servicio de atención al cliente. Otra vez. Blasfema en arameo. Sujeta con tanta presión el teléfono que sus nudillos están blancos.

– Vosotros, raza degenerada, vosotros…

-Eh che, no perdamos la dulchura del carácter, cuan su ¿quebranto?

-Me habéis quitado quinientos euros de mi cuenta del Santander por un servicio que no me estáis prestando, bastardos. No tengo ni internet ni teléfono, joder y si no lo tengo ¿Por qué me lo cobráis?

-Ohhhhhh, cuanto lo lamento. Solucionaremos su problema en un plazo máximo de 72 horas, caballero. Realizaremos el ingreso y le daremos de alta, ¿de acuerdo? Okey, boludo, que tenga un buen dia. Apunte el numero de incidencia09802948139172409. ¿Lo tiene? ¿Si?. Adios.

A las setenta y dos horas su cuenta sigue igual. Ningún ingreso. Presa de un cabreo de narices, maldiciendo los nombres de unos seiscientos dioses, descuelga el teléfono y solicita la baja. A la mierda vosotros, a la mierda todo. Le intentan convencer con ofertas nuevas. Mejores tarifas, mensajes gratuitos, todo gratis por seis meses. Vírgenes vestales dispuestas a cumplir sus más oscuros deseos.  La abuela del comercial, si fuera necesario. El se niega. Ni por el alma del santo padre, maldición. El comercial compungido, le comunica que tramitaran su baja.

Pasa otro mes.

Le vuelve a llegar otra factura de quinientos euros.

Tras cinco horas de espera al teléfono con la música de macarrón chacarron de “el chombo”, le comunican que no tiene noticia de que se haya tramitado ninguna baja. Y  ninguna alta. Aunque todo se solucionara en setenta y dos horas. Mosqueado, pregunta si en setenta y dos horas le darán de alta o le darán de baja. El comercial responde que todo será solucionado.  Que le darán de alta y luego de baja.  O al revés. Ante los desgarradores gritos de furia del demonio, le pasan con el servicio técnico. Apunta un número de incidencia. De ahí, otra vez con el comercial. Otro número de incidencia. Luego con el servicio de atención de marqueting clientelar. Más números de incidencia. Setenta y dos horas, repiten todas las personas con las que consigue hablar. No se sabe para qué, pero setenta y dos horas como máximo. Asklepios, que pasa por ahí, le comunica que padece lesiones cerebrales masivas por sobreexposición a música de espera telefónica.

Pasa otro mes. Duques infernales han caído, patanes y menestrales se hacen con el poder, para caer después de manos de la vieja guardia luciferina

No hay técnico, no hay incidencias. No hay línea. No hay internet. Su USB va tan lento que se tienen que reescribir bastantes teorías sobre el tiempo-espacio.

Le llega otra factura de quinientos euros.

Asthar les vuelve a llamar. Les manda cartas por correo, por correo certificado, burofax, sacrifica las almas de mil inocentes para que su empresa llegue a buen puerto. Manda hordas de diablos con órdenes de que consigan la baja o mueran en el intento. Hasta en un arranque de fe, pone velas a san Genaro.

Le llega una factura de quinientos euros en concepto de penalización por baja anticipada.

Respira profundamente. Tiene la mirada de los mil metros. La última vez que tuvo esa mirada, fue cuando se retiró al tibet con un puñado de ángeles rebeldes supervivientes después de combatir siete días con sus noches contra uno de los arcángeles de Dios. Vejevois se llamaba. El señor de las tormentas. Recordó la imposible masa del arcángel, del tamaño de una montaña, cerniéndose sobre ellos con sus tormentosas alas extendiéndose de un lado al otro del horizonte. Su látigo angostó praderas y su voz derribo colinas. Perecieron miles de camaradas.

Decide tener consigo mismo un soliloquio en la mejor tradición shakesperiana.

Perdí el paraíso. Perdí a Dios. Luche por que tuvieran conciencia, para que dejaran de ser monos que se apiñaban unos contra otros luchando por encaramarse a los arboles escapando de tigres, leones y osos.¿ Que hacen con ello? ¿Este es su legado? ¿ Una puta tomadura de pelo?

Coge el teléfono, por penúltima vez. Aguanta tres horas de macarrón chacarron. Es educadísimo con el comercial, con el director de marketing, con el servicio técnico, con el Nucio Papal, con el director del servicio de cobros, con el responsable del fichero de morosos. Setenta y dos horas. Todo solucionado en setenta y dos horas, por la gloria de su madre, juran y perjuran. Él cuelga.

Después de su último tequila, va a sus aposentos infernales. Rebusca en el fondo de su arcón. Ahí está, su vieja coraza. La limpia, la pule, engrasa arneses y correas. Un poco justa, pero aun le vale. Saca su espada. La afila, ya con los gestos mecánicos de soldado viejo. Prueba sus alas. Hace mucho tiempo que no vuela. Al principio torpe, pero luego consigue pillarle el tranquillo.

Ultima llamada al servicio de atención al cliente.

-¿Si caballero?

-QUIERO HABLAR CON TU SUPERIOR

Ya no es una voz humana. Es la voz de uno de los ministros de la creación. La telefonista, acojonada, le pasa con él.

.Oiga, no sé quien se ha creído, pero las incidencias técnicas no son responsabilidad de la Dirección de esta empresa… debe usted entender…

NO, TU ERES EL QUE DEBE ENTENDER. HAS DESENCADENADO UNA CÓLERA CUYA PROFUNDIDAD NO PUEDES SONDEAR. TU RIDICULA CRUELDAD NO ES NADA PARA MI. ESTAFA A MILES. YO ESTAFÉ AL MISMISIMO DIOS. SABRAS QUE SE SIENTE AL SER UN PECADOR EN MANOS DE UN DIOS ENCOLERIZADO.

Cuelga.

Dos días después, todos los directivos de las empresas telefónicas se encuentran en el infierno. Desaparecieron de sus hogares, de sus empresas, de las camas de sus amantes y de las casas de sado-maso donde exquisitas damas orientales les pisotean los huevos con zapatos de tacón alto. No están sufriendo en lagos de azufre. No son devorados por demonios hambrientos,  ni sometidos a torturas por súcubos diabólicos.

No. Simplemente están tramitando todas las bajas telefónicas de la humanidad con la única ayuda de un spectrum 118. Todos los días, todas las semanas, todos los años, sin comida ni bebida, sin descanso, sin piedad.

Al segundo día, todos se arrastran ante Asthar suplicando que les mande a los lagos de azufre, a los demonios antropófagos. A los terribles súcubos.

Asthar pone su mejor sonrisa y les dice que en setenta y dos horas todo estará solucionado, que no se preocupen. Luego les tatúa el número de incidencia de su reclamación en el culo con un tridente. El culo del director de Orange parece el listín telefónico. Pero no desiste. La mayoría optan por el suicidio, pero no pueden, ya que en el infierno no se permiten las salidas fáciles. Todos caen inevitablemente en la locura y sus vidas no son más que eternos segundos de desesperación seguidos de otros exactamente iguales.

Y como dijo el narrador de los caballeros de la mesa cuadrada… y hubo gran regocijo

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comentarios
  1. Ak dice:

    Nunca pensé que sería capaz de decir esto pero… ¡ADORO LOS FINALES FELICES! Jajajajajaja, justa retribución macho, me he partido el culo a gusto y ni que decir tiene que empatizo con Asthar. Ya te contaré sobre mis andazanzas con ADSL Vodafone Italia

  2. Herep dice:

    Muy bueno, amigo Isis…

    ¡Dios… cuanto tiempo sin leer el nombre de Belial!
    Y genial la manera de tomarse en tono sarcástico lo que significa querer cambiar de compañía… algo parecido al descenso a los Infiernos, sí.

    Yo descendí, Isis. Con un mandato de Movistar, que viene a ser lo mismo… pero lo vi con mis propios ojos y aún estoy temblando de la impresión (y el mosqueo).

    Un saludo.

    • isismoking dice:

      Con estas compañías, lo frustrante es que lo responsables de tus desgracias son una especie de entes que flotan en un limbo telefónico. Dan ganas de cojer un AK-47 e impartir justicia al estilo Charles Bronson.
      Un saludo Herep y gracias por el comentario.

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