Mis Villanos Favoritos Vol. I

Publicado: octubre 20, 2011 en Ocurrencias

Calígula

El gran malvado, junto con Tiberio, del libro de Yo, Claudio. Al principio de su reinado en Roma comienza de modo prudente y con buen criterio. Un  gobernante competente que se ganó el amor de su pueblo. Hasta que un buen día, convaleciente de una gravísima enfermedad que estuvo a punto de llevárselo directo al hades (Detalle histórico, la gente de Roma se tiraba de los cabellos afligida y rogaba a los dioses que no se llevaran a su magnánimo y protector líder. Moraleja, cuidado con lo que deseas) se levantó de la cama y se proclamo un dios igual a Zeus. Al primero que le comunicó tal fastuosa noticia fue a su tio Claudio, cuyo primer pensamiento fue:” Se le ha ido la olla” para acto seguido arrastrarse por el suelo y cantar las alabanzas del divino Calígula (Como se ve, en política no hay nada nuevo). A partir de ahí empieza el despropósito. Juegos de gladiadores diarios,  obligar a los ciudadanos más ricos de roma que le incluyeran  en sus testamentos para acto seguido cepillárselos y cobrar lo correspondiente, arrojar monedas de oro al populacho con algunas calentadas al rojo vivo para echarse unas risas a costa del personal, prostituir a sus hermanas y de paso a las mujeres de los senadores y realizar orgias a cascoporro. Y esto es solo el aperitivo.

. En la cúspide de su divinidad, decidió nombrar senador a su caballo favorito de carreras (repito, es un hecho histórico  real, y viendo la calidad de los políticos actuales uno se plante si no fue una buena opción y todo) y como le faltaba alguna gloriosa campaña guerrera en su haber, decidió declarar la guerra a las naciones germánicas, a los británicos y a Neptuno. Si, le declaro la guerra al mar. No es coña.

Su primera campaña, que fue la de Germania, le fue un poco regulera. Estaba al norte al frente de sus legiones, en los bosques germanos, pasando por un estrecho paso de montaña, cuando su general Casio le comentó, en tono compungido, que en este mismo lugar, hacia ya treinta años, los germanos emboscaron a tres legiones que fueron aniquiladas. Calígula se quedó pálido y empezó a gritar: “¡Los germanos, los germanos!”, mientras daba la media vuelta con su caballo y salía disparado hacia las Galias a golpe de pezuña. Las legiones continuaron avanzando durante media hora, hasta que Casio debió murmurar: “Este ya no vuelve” y dio orden de dar media vuelta y volver por donde habían venido. En la carta que envió al senado, Calígula describió la campaña como: “Brillante”. Indudable.

La segunda, la invasión de Britania, no se quedo ni en amago. Se le olvidó que se necesitan barcos para cruzar el canal de la mancha. Tal cual. Luego decimos de la invencible y de la falta de previsión de Felipe II. Pero inasequible al desaliento, decidió emprender su campaña contra Neptuno. ¿Cómo? Muy fácil. Alineó a sus tropas en perfecta formación de batalla en una playa de las Galias (estamos hablando de treinta mil hombres mínimo, sin contar auxiliares) de cara al atlántico. Se adelanto heroicamente en solitario y empezó a soltarle espadazos a las olas. Los legionarios flipaban. Luego se montó en un barco que se alejo una milla, aproximadamente, mar adentro. Desde allí, dio orden a los legionarios de ataque. Los legionarios, descojonándose, atacaron el mar con flechas, escorpiones y onagros. Una vez agotadas las municiones, avanzaron en perfecta formación y lanzaron sus pilum al agua, para después rematar a las olas, a imitación de su emperador, a espadazos. Entre una ola y un hispano zumbado pintarrajeado de azul, pues me quedo con la ola, debieron pensar los milites. Mientras tanto, Calígula maldecía a Neptuno agitando furioso su divino puño y escupía al mar apoyado en la borda de su barco. Después de tres horas de show, decreto victoria, ordenó a sus legionarios que recogieran las conchas como botín de guerra (además de pagarles tres piezas de oro a cada uno, un pastizal, estaría loco pero gilipollas no era) y volvió a Roma triunfante. Ni Dios le discutió nada (Bueno, Neptuno, ese viejo cabrón, tres meses después, le hundió un flota recién construida. Querría vengarse por lo de las conchas, supongo.)

Mientras el pueblo tuvo pan y circo los desmanes de este psicópata se la traían bastante al pairo. Hasta que al final empezó el hambre y la ruina, y ahí fue cuando empezaron a moverse. Sobre todo para murmurar por la bajo y agachar la cabeza cada vez que Calígula aparecía inaugurando una estatua de oro macizo de si mismo o se dedicaba a correr con una peluca ridícula por roma creyéndose Venus, ya que la guardia germánica del emperador acojonaba bastante. Finalmente, quien se cargó al pavo fue el ya nombrado Casio, héroe de mil batallas. ¿Y por qué le mató? ¿Fue por sus ideales republicanos? No. ¿Por amor a la libertad? Frio, frio. ¿Por la necesidad de eliminar del gobierno a un cáncer como Calígula que lo estaba devorando por dentro? Niet tovarich. Porque Calígula se reía de él. Como contraseñas para el cambio de guardia, le soltaba paridas como:” mi queridísimo Casio, la contraseña de hoy es… bésame sargento.” Y claro, a Casio tragando bilis le tocaba decirle la contraseña al sargento que a duras penas podía aguantar la risa. Para un veterano con cuarenta años de campañas a sus espaldas no debía ser fácil de soportar esas gilipolleces. Así que un día se calentó y prácticamente lo descuartizó a la salida del teatro, de unos veinte espadazos más o menos. No debió gritar: “muerte a los tiranos” sino: “¡Ríete de tus putas contraseñas ahora!”. Aunque qué demonios, no todo va a ser  como en las películas de Hollywood. Bien por Casio.

Anton Chigurh

El mal en estado puro campando por tejas. El verdadero profeta viviente de la destrucción, compartiendo con Harvey dos caras esa afición suya a lanzar monedas al aire:

Anton Chigurh:“1958. Esta moneda ha viajado 22  años para llegar hasta aquí. Y ahora está aquí. Y yo también. Y tengo la mano encima. Y solo puede ser cara o cruz. Y a usted le toca decidir. Vamos.”

Dueño de gasolinera: “No sé lo que puedo ganar.”

Anton Chigurh: “Todo. Puede ganarlo todo.”

Magistral esa frase, porque en contrario sensu significa que puede perderlo todo. Significa que sus sesos pueden acabar estampados en la parte de atrás del mostrador.  El terrorífico poder de las cosas pequeñas:

“Cualquier cosa puede ser un instrumento. Cosas pequeñas, cosas en las que uno no se fija. Pasan de mano en mano. La gente no les presta atención. Y un buen día se pasan cuentas. Y a partir de entonces ya nada es igual. Bueno, piensa uno. Es solo una moneda. Nada especial. ¿De qué podría ser instrumento? Ese es el problema. Disociar el acto de la cosa… ¿Cómo es posible? Vaya, si es solo una moneda. Si. Es verdad. ¿No?”

No es un psicópata, ya que se rige por reglas, aunque estas no nos sean alcanzables. Ese el punto fundamental, lo que le permite diferenciarle de un perro rabioso. Sus reglas. Todo buen malvado las tiene. Aunque estas sean retorcidas, oscuras e inalcanzables para un intelecto medianamente sano. O quizás si lo sean, pero nos de miedo admitirlo.

Su modo de vida, su razón de ser, su guía, sus reglas, están  reflejadas en la contestación que da cuando una de sus víctimas le suplica piedad:

“Me está pidiendo que me vuelva vulnerable y eso no puedo hacerlo. Solo tengo una manera de vivir. Y no contempla casos especiales. Un cara o cruz, quizás sí. En este caso con poco éxito. La mayoría de la gente no cree que pueda existir semejante persona. Se hará cargo del problema que supone. Como imponerse a aquello cuya existencia uno se niega a reconocer. ¿Lo entiende? Cuando yo entré en su vida ya había acabado. Ha tenido un principio, un desarrollo y un final. Esto es el final. Puede decir que las cosas podrían haber sido de otra manera; que podrán haber tomado otros derroteros. Pero, ¿Y cómo? Las cosas no son de otra manera. Son de esta. Me pide que haga como que el mundo es lo que no es. ¿Se da cuenta?

El asesino estoico.

Vincent Volaju

El problema es que siempre estuvo solo, sin nadie que le acompañara, nadie con quien jugar su partida. Un hombre que vivía en un sueño, así era él.

De la magnífica película Cowboy Bebop. Si Anton Chigurgh era el asesino estoico, este es el asesino solitario por excelencia. Un soldado solipista, al que le inyectan un virus nano tecnológico que le aparta de todo contacto humano. Curiosamente, durante toda la película intentará romper ese aislamiento inducido, aunque sea a base de atentados e intentos de extender el virus para que todos puedan estar con él. Desgraciadamente, solamente él puede portar el virus sin estirar la pata, por lo que todos sus intentos de comprensión acaban con centenares de muertos.

El hecho de que sea un miembro de las fuerzas especiales, que en el fondo le hayan hechado toda la mierda encima sin tener el culpa alguna relativa, sea  inmune al dolor, y que tenga destellos de piedad y respeto hacia sus semejantes le hacen un personaje complejo y apasionante.

Fragmento de dialogo. Le preguntan si lo que hace lo hace por dinero o por venganza o por diversión. Respuesta:

Lo único que intento hacer es encontrar la salida. He tenido un sueño, y aunque comprendo que solo es un sueño, no consigo despertarme. ¿Nunca te ha pasado algo así?.

Dormía y creía que estaba despierto. Caminaba por el mundo y pensaba que estaba soñando. ¿Tú también has visto las mariposas, verdad? (N.E: las mariposa doradas, lo último que veían los infectados por el virus antes de morir. Vincent las veía continuamente). Yo también las veo, hay millones de ellas. Sé que esas mariposas no pueden existir en este mundo, pero ya no puedo recordar a qué mundo pertenecen.

Y como todos los grandes villanos, es un ser terriblemente lucido, a pesar de la enajenación que sufre. O quizás por eso mismo. Un personaje retorcido, oscuro, extraño:

“Tu sabes lo que es el purgatorio? es un lugar que hay entre el cielo y el infierno, en el que los pecadores que no pueden subir al cielo siguen sufriendo. Es un sitio de amargura y dolor, en otras palabras, el mundo en el que vivimos ahora”

Digno de cualquier lista. Quizás el problema es que para comprenderle sea necesario verse toda la serie original de Cowboy Bebop antes de verse la película, ya que el mismo Vincent  es un reflejo tremendista del anti-héroe protagonista de ambas, Spike Spiegel.

El señor Burns.

Rebajando un poco la carga dramática de esta entrada y para finalizar, aquí tenemos al malvado empresario capitalista por antonomasia: El señor Burns:

“-¡Buuuuuuuuuuuu!

-¿dicen buuuu ó Buuarns?

-¡¡Buuuuuuu!!

-Hans Topo: Yo decía Buuuarns…”

Solo por ese puntazo ya merece sitio en cualquier clasificación existente sobre gags, villanos o lo que sea. El tío gilito postmoderno, y una de las mejores parodias del multimillonario made in usa jamás hechas (aunque en las últimos capítulos más que malvado es excéntrico). Tacaño, avaricioso, explotador, codicioso, uno de esos ricachos que agitan su brandy en sus engarfiadas manos  mientras una mueca despectiva se perfila en su cara de ave rapaz y carroñera. Capaz de contratar inmigrantes ilegales (“¡Zudorosky es mas americano que la tarta de manzana! ¿No es así, Zudorosky?) y a un pato de propina para dirigir una central nuclear.

Este personaje demuestra la capacidad de una sociedad como la yanqui de reírse un poco de sí misma, sin llegar a extremos de autoflagelarse. El hombre capaz de robar cachorros, quitarle la novia al abuelo, intentar convertir a Bart en su heredero a su propia imagen y semejanza, ocultar el sol y darle un trillón de dólares a Fidel Castro (¡más le gustaría al tío!) sin dejar de ser un poderoso empresario merece un altar a la complejidad humana.  También al descacharre de sus salidas tronadas, más propias de un malvado de los cuentos que de un frio ejecutivo:

Excelencia… digo, excelente.

Lo que daría por tener esos monos.

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comentarios
  1. Herep dice:

    Vaya elenco de villanos, Isis… de Caligula, al igual que tú, flipé cuando me dió por la Roma imperial… y Cowboy es mítico, aunque no ví la película… tan sólo la serie, que es espléndida.
    El pirao de No es país para viejos no está mal… pero su cara me recuerda a Javier Bardem… y como que me da repelús… no sé… como si me diera más asco que miedo…

    El Sr. Burns, el mejor. El SuperVillano, ese sí.
    Ese sí que está logrado… y así, de amarillo, parece que sea, encima, venenoso incluso al tacto… como otro villano… el de la película de Sin City.

    Esta el mundo lleno, Isis…

    • isismoking dice:

      Herep, estoy con AK, si te gusto la serie, tienes que verte la película. Impresionante, respetando en todo momento el espíritu original de Cowboy Bebop. Estos japoneses son la leche.

      Lo cierto es que Bardem lo clava. Haz como yo, céntrate en el personaje y no en las gilipolleces que dice el actor. ( Es dificil, como se te atraviese algun actor ni con bula papal consigues disfrutar de sus actuaciones) Con este tío hago lo mismo que con Sean peen (otro que se cree el Mesias 2.0). Paso de él y me quedo con su magistral interpretación de un abogado cocainomano en Carlitos Way.

      El Señor Burns, el mejor de todos, para que nos vamos a engañar.

      El mundo lleno de villanos, sí, pero la mayoría unos imbéciles sin carisma. Y ningún anti héroe mal encarado les tose, esa es la putada.

      Gracias Herep y un abrazo.

  2. Ak dice:

    La hostia de interesante macho, sí señor. Sobre todo Caligula (más que nada es el único de este inicio de lista que no conozco en profundidad) que me he descojonado a gusto. Poderoso enemigo se buscó Neptuno. Así a modo de curiosidad, Tiberio acabó hasta los cojones del Imperio Romano y decidió jubilarse yéndose a vivir a la isla de Capri, como odiaba Roma escogió a Caligula como sucesor, para que Roma se jodiera vamos.

    Sin duda alguna Isismoking la descripción de Vinvent Volaju es sublime, corta, concisa y no te dejas nada en el tintero. Siempre te estaré agradecido por mostrarme la película, como bien sabes Vinvent Volaju es mi personaje de ficción favorito. Por cierto, Herep, 100% recomendable la película de Cowboy Bebop, yo me aficioné a la serie por la peli (la película es considerada el episodio 22.5 de la serie)

    Quedo a la espera de la segunda entrada, macho. No puedo evitar pedirte spoilers, ¿aparecerá Henry Fonda en su papel de Frank en la película de Sergio Leone “Hasta que llegó su hora”? E igual de importante es, ¿a Francis Begbie lo consideras un villano?

    ¡Un saludo macho!

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