El Padrino

Publicado: diciembre 14, 2011 en Libros

No es un libro que refleje de manera verosímil lo que es la mafia, a pesar de que buena parte de su argumento esté firmemente enraizado con la historia del crimen organizado americano.  Los paralelismos entre realidad y ficción no es que sean meros detalles, es que la propia estructura del texto es la crónica real del ascenso al poder de las mafia italo-americanas de Estados Unidos. Pero con el matiz que explicaremos al final de la entrada.

Empezaremos por el más grande, Vito Corleone,  uno de los arquetipos de jefe mafioso. (Más bien, EL arquetipo)

Es indudable que la principal fuente de inspiración de Mario Puzo para crear a su personaje fue el inigualable jefe mafioso Carlo Gambino, líder de la todopoderosa familia neoyorquina Gambino, capo di tutti capi de la Comisión durante los sesenta y un buen pedazo de los setenta.

Carlo, al contrario que los violentos cazurros que lo rodeaban, era prudente, pragmático y consideraba la violencia como un activo más de su empresa, no una finalidad en sí misma. Se le podía ver por el Little Italiy paseando con su viejo traje y su coche de segunda mano, aunque pasear es un eufemismo, ya que cada pocos pasos era parado por viandantes que querían obtener su beneplácito y favores, o tomando un café tranquilamente mientras leia un libro escudado en su enigmática sonrisa que provocaba sudores a aquellos que tenían que enfrentarse a él. No solamente dirigía los negocios de la familia Gambino (En un paralelismo con Vito Corleone, a él también le desagradaba sobremanera el trafico de drogas), si no que entre otras cosas, se dedicaba a  favorecer a las hijos de las familias más necesitadas para que estos pudieran cursar sus estudios.

Construyó una de las familias más poderosas del crimen organizado con la cantidad justa de violencia. Y a pesar de su larguísimo reinado, apenas pasó más de dos años en la cárcel. En una de las listas que el fiscal general del Estado Bobby Kennedy puso en circulación sobre los miembros de la Mafia que deberían ser encarcelados, ni siquiera aparecía mencionado. Lo organizó de tal manera que él mismo no era más que una presencia amenazante y poderosa, lo más parecido a un emperador romano entre bastidores. Para desgracia de sus sucesores, estos no aprendieron las cualidades de no estar en el centro de la atención pública, ya que uno acabó muerto y el otro convertido  en una estrella de la televisión, eso sí, desde la cárcel.

La mejor definición de él la tenemos en una cita de Joseph Bonnano, líder de una de las cinco familias de Nueva York:

Él no era un guerrero de la mafia. Siempre daba una oportunidad antes de utilizar la violencia. Anastasia lo utilizaba para negociar. Un día, Anastasia en un ataque de furia, le propinó una bofetada. Eso en Cosa Nostra significaría la muerte en el momento de uno de los dos, pero Gambino prefirió tranquilizar a Anastasia. Don Carlo sonrió fríamente y le dijo que algún día le pediría explicaciones de aquella afrenta. Aquello significó la pena de muerte para Anastasia”.

Aunque si el talante conservador, frió, prudente y su repugnancia hacia a las drogas fue el que marco a Mario Puzo para crear el perfil psicológico de Vito Corleone, la trayectoria de este por el mundo del crimen organizado está basada en la carrera del Gran Lucky Luciano.

 Al igual que Vito Corleone, el temido Don Carlo era un hombre de aspecto modesto e inofensivo, que nunca levantaba la voz y detestaba que nadie gritase en su presencia. Era un hombre de familia chapado a la antigua: no era mujeriego ni se le conocían grandes vicios y vestía de forma discreta

Uno de los puntos fundamentales de la novela de Puzo es el ascenso del mismo a Capo di Tutti Capi. Vito, después de enriquecerse con el contrabando de alcohol durante la Ley Seca, vio como le negocio se le terminaba cuando la Ley fue abolida, así que intento asociarse con Salvatore Maranzano, jefe mafioso que dirigía la usura y las apuestas ilegales. La negativa de este desembocaría en una sangrienta guerra que terminaría con el asesinato de Maranzano a manos de Tessio en una cafetería durante una tregua concertada por ambos bandos. Finalizada la guerra, Don Corleone se dedicaría a construir las que posteriormente serian llamadas las Cinco Familias de Nueva York y organizar el resto del crimen organizado mediante un órgano ejecutivo y consultivo denominado La Comisión, frente a la cual estarían los miembros más poderosos de la Mafia de todo Estados Unidos, además de acordar que Miami y Las Vegas seria ciudades libres bajo el control conjunto de las familias.

Este episodio es una adaptación de la guerra Castellammarense y la noche de las vísperas sicilianas. A finales de los años veinte en Nueva York, dos jefazos combatían por el poder como perros rabiosos, por un lado Sal Maranzano (efectivamente, el mismo que el de la novela) y por el otro lado Joe “el jefe” Maseria. Maranzano creia en la alianza entre los italianos y los judíos, mientras que Maseria abogaba más por la pureza racial y el respeto a las Tradiciones, es decir, una organización exclusivamente siciliana (y de fondo, y como razón fundamental y suprema, en palabras del gran Nicky Santoro: “El dinero, siempre el puto dinero”). Después de más de ochenta muertos en las calles, Lucky Luciano, la joven promesa del hampa, orquestó una tregua entre ambos bandos con el único pretexto de cargarse al que dentro de poco seria su exjefe, Maseria. Después de que este fuera acribillado en un restaurante, Lucky concertó la paz con Maranzano, que no duraría mucho. En el 31, Maranzano seria asesinado por los amigos judíos de lucky, y este tendría las manos libres para librarse de la “Vieja Guardia” siciliana y cumplir su sueño, crear un holding criminal supraterritorial estructurado en torno a las Cinco Familias y a la Comisión, con Las Vegas y Miami como ciudades libres, asociándose con irlandeses y judíos.

No era astuto el zorro de Puzo, ni nada.

Por supuesto, a nadie que haya leído la novela le puede pasar por alto que Johnny Fontane no es más que un alter ego de Frank Sinatra. En el libro, Michel Corleone le cuenta a su novia como El Don, su padre, hacia años, le puso una pistola en la cabeza a Tommy Dorsey, jefe de Fontane en su banda musical, para que este rescindiera el contrato que le ataba. En la realidad, fue un mafioso real amigo de Sinatra, Moretti, quien amenazo de muerte a Tommy Dorsey para que rompiera su contrato con Sinatra (por cierto, el tal Tommy Dorsey debería ser un músico de armas tomar, ya que cuando Lucky se enteró de lo que había ocurrido soltó algo parecido a que  Moretti  tenía suerte de haber salido con las pelotas en su sitio). Esta anécdota a sido siempre negada por Sinatra. Se rumorea que la escasa relevancia que tiene Fontane como personaje en la película (a pesar de ser uno de los protagonistas indiscutibles del libro junto con Michel Corleone) se debió a que Frank odiaba la imagen que Puzo daba de él. Un pezzonovate gimoteante siempre dispuesto a ir a lloriquear a las faldas de los mafiosos cuando tenía algún tipo de problema con sus jefes.

Sin olvidar por supuesto a Moe Green, creador de las vegas, asesinado por los Corleone por su mala gestión de los casinos cuando la familia se extiende hacia Nevada. Bien, pues aquí Moe Green no es más que un trasunto de Bugsy Siegel, uno de los mejores amigos de Lucky (y uno de los que asesino a Maseria), que debe ordenar su asesinato porque el casino financiado con los recursos de la familia es una máquina de quemar el dinero.

La cuestión es que el Padrino, mas que una novela que tiene un pie metido en la realidad, es una epopeya shakesperiana. Ese rey Corleone atormentado por el destino de sus hijos, que deberán pagar el precio por sus pecados, los crimenes rodeados de esa aureola trágica de sangre llama a la sangre, los problemas sucesorios del favorito de la familia, las traiciones de amigos, hermanos, todo ello empapando el subconsciente colectivo hasta dar a la mafia un aire de honorabilidad y de grandeza humana que poco o nada tiene que ver con la realidad.

Sinceramente, y yéndonos al cine, la mejor obra, en este caso una película, que refleja el día a día de los mafiosos (Exceptuando los Soprano, por supuesto) es la enorme Goodfellas. El prototipo de mafioso no es Vito o Michel Corleone asintiendo gravemente mientras sus “soldatos” les besan respetuosos su anillo. El prototipo mafioso es Joe Pesci dándole una paliza a un pobre desgraciado porque el mamón tuvo la inteligente idea de preguntarle acojonado que si el señor DeVito pensaba pagar la cuenta algún día.

Respecto a Michel Corleone y para finalizar, cedo la palabra Nick Geraci, fiel soldado de Tessio:

Vito, sin ni siquiera consultárselo a sus caporegimenes, había hecho jefe a Michel. Y era alguien que nunca había hecho ganar un céntimo a  nadie, que nunca había dirigido una pandilla, que nunca había hecho nada para ganarse los galones a excepción de la noche en que se cargó a dos tios en un restaurante (cada detalle de ese golpe fue planeado por el gran Pete Clemenza) Solo se habían admitido a tres personas en la familia Corleone sin que tuviesen que hacer nada para merecérselo. Y esas tres personas eran los hermanos Corleone.

Si Michel quería que la organización se comportara más como una corporación, como algo más importante que General Motors, incluyendo el control de presidentes y potentados, ¿Por qué hacer las cosas como si se tratara de unos ultramarinos de barrio?  Corleone e Hijos, Hermanos Corleone. Cuando dispararon a Vito y lo dejaron incapacitado, ¿Quién se hizo cargo? No fue Tessio, que era el más listo y el de mayor experiencia. Fue Sonny, a pesar de que era un tarugo violento ¿Por qué? Porque era un Corleone. Hagen era el consigliere porque creció en la misma casa que Michel. El propio Michel tenía toda la habilidad del mundo, pero había sido víctima de una broma monumental

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comentarios
  1. Ak dice:

    Mano santo Isismoking, mano santo. Encantado me hallo con tu análisis del libro y la película. En un inicio, al leer el título, me imaginaba una síntesis de este con pequeñas pinceladas que lo unieran con la historia de la mafia italoamericana, pero ha sido más que agradable ver que te has volcado en ello, en que Mario Puzo no inventó nada. Ojo, que no inventara no significa que no le diera genialidad a su obra.

    Las referencias que has dado a Carlo Gambino y a Charles Lucky Luciano me han encantado. Gambino es el carácter, la personalidad de Don Vito y, Lucky Luciano, es su historia. Junto con que lo que has dicho de la tragedia shakespiriana que es el libro y lo poco que refleja la mafia italoamericana en verdad yo no podría haberlo descrito mejor.

    Ya, en cuanto al libro, he de decir que me gustó en general (quitando eso de que poco tiene que ver con la realidad), pero que me quedo con partes del libro en concreto. En mi opinión es mejor la película que el libro.

    ¡Un abrazo!

  2. isismoking dice:

    Muchas gracias, AK, encantado de encantarte… encantador!

    También ten en cuanta que cuando se publicó el libro no se tenían tantos conocimientos como ahora de lo que realmente era la Mafia (recuerda ese mítico jefe del FBI negando que existiera La Cosa Nostra,¡nos ha jodido, no vas a decir otra cosa cuando es Frank Costello quien te esta financiando la perdidas en las carreras de caballos!, o el hecho de que no parezcan por ningún lado de la novela los rituales de iniciación, o el hecho de que una megaorganización como los corleone solo contara con dos capos… pero eso no le quita la magia, y abrió las puertas a que ahora disfrutemos como cosacos con el señor Soprano.

    De todas formas, grande el comentario. Un abrazo crack!

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