Crónicas de la OMIC

Publicado: diciembre 22, 2011 en Biografía, Experiencias y Recuerdos.

El trabajo, (contrato en prácticas, acabo este mes) aunque satisfactorio a varios niveles y muy beneficioso para mi formación, me está quemando. Empiezo a notar cierto cansancio y antipatía natural hacia la gente que viene a reclamar. Por poner un ejemplo, hoy ha venido cierta individua (con un gesto de perpetuo desagrado en la cara que me ha recordado al de la ya extinta ministra Chacón) exigiendo a voces una solución a sus problemas. Ni por favor, ni hola, ni gracias y de tu, además.  En cuanto le he dicho que iba a por la hoja de reclamaciones a soltado con tono entre furioso y triunfal que ella lo que quería era  poner una denuncia. Tomando aire mentalmente mientras me preguntaba si la gente tiene una mínima puta idea de qué coño dice cuando habla, le he dicho que si deseaba poner una denuncia, tendría que acudir a una comisaría de policía, notificárselo a quien fuera responsable en ese momento y esperar que la policía realizara las diligencias correspondientes. Me ha espetado, prácticamente escupido, que a ella la habían estafado. Y entonces en ese momento entras en lo que en atención al público se llama bucle: “Señora, eso es un delito, es competencia de la policía, por aquí hacemos de asesores y mediadores. Si me deja un momento explicárselo le diré que pasos hay que tomar para…,” pero no. Ni un momento ni dos. Segundo grito soltando automáticamente  la mágica frase:”¡¡ Eso no vale para nada!!”, “¡Me han estafado, que vais ha hacer!”.

Ahora bien, si usted, princesa, es tan inteligente de llegar a esa conclusión, ¿Qué coño hace aquí? ¿Demostrarle al mundo lo sobrada, inteligente y de vuelta de todo que esta? ¿Pegarme gritos? ¿Y si es tan inteligente como coño es que le han estafado?

Ahi empieza el problema. Llevas cuatro horas atendiendo a la gente, lo mejor que puedes, buscándoles mierdas legales y dando los mejores consejos que puedas, con pies de plomo porque como la pifies se acuerdan de ti toda tu puta vida. La mayoría de la gente es  educada y correcta. Doy fe. Pero bastan tres imbéciles para amargarte la digestión. Y esta entraba en la categoría.

Intentando ignorar la bola de rabia que se empezaba a formar en mi estomago y las inmensas ganas de saltar la mesa y empezar a imitar a Khal Drogo mientras la berreaba en la cara que mi vástago seria el semental que montaría al mundo, he intentado explicarle nuestra función, que en ocasiones funciona (y hasta cuando funciona en ocasiones vienen a quejarse, eso es comprensible en una abuela de ochenta años que no entiende una mierda de la contestación, pero en un tio de treinta años no.) y en ocasiones, como todo en esta jodida vida, no funciona. Si los tribunales no dan justicia sino apaños, que reclamen al maestro armero. Eso sí, el concepto de que se pueden ahorrar meses y bastante dinero en pleitos, simplemente con hacer lo que decimos, eso no les entra en la cabeza. Eso cuando no viene con unos problemas que no los soluciona ni San Genaro.

A lo que iba. La individua se lanzo a murmurar por lo bajo y a repetir gritándome que ha ella la habían estafado, one more time, que quería saber que medios tenia para solucionarlo. Pero ya. Entre en modo automático: “Acuda a los tribunales de primera instancia, solicite un formulario de demanda verbal, le indico que si la cantidad que reclama es inferior a dos mil euros no requerirá de la presencia de abogado y procurador. Acompáñelo de documentos porque si no se lo inadmitirán” Soy capaz de soltarlo en tres segundos, no es coña. Un día soltare: “Negativo, soy un organismo cibernético venido del futuro para protegerte” y la gente se quedara con la misma cara. Si ves que no son escoria repugnante, es decir, que te saludan al entrar y no te tratan como un felpudo, se lo apuntas tranquilamente en un papel, les das la dirección de los tribunales y les das algún consejo (no presente directamente la demanda, mándesela a la empresa diciendo que si no llegan a un acuerdo la presentaras, si es una compañía de seguros preséntesela con esto y esto, etc.… ,desde aquí un beso a la señora que vino solamente  a la oficina a agradecernos nuestras gestiones y consejos porque al final el seguro la pagó)

En caso de que sean escoria,  después de soltarle el abracadabra, te los quedas mirando con cara del indio Fernandez. Contestación de la señora: A MI ME HAN ESTAFADO. Posible contestación que se me paso por la cabeza: NO ME IMPORTA, OJALA LA VIOLE UN ORANGUTAN.  En vez de eso decidí quedarme callado. Después de unos segundos de silencio, la señora, con el mismo tono imperativo exigió la entrega de las hojas de reclamaciones.

Bravo.

Se las entrego y paso a la siguiente persona. Tipico problema, compañía aérea, retrasos. La explico el reglamento europeo que lo regula, las compensaciones, derechos, el convenio de Montreal. Esta sonríe al hablar, asique me  importa una mierda pasarme diez minutos buscando la dirección de la agencia estatal de seguridad aérea para que les mande la reclamación, ya que como han pasado tres meses no puede hacerlo por la oficina. Mientras tanto noto la presencia de la otra. Atiendo a otra persona , me despido de ella y la individua se cuela. Me dice que una de las hojas tiene una tachadura. La digo que no se preocupe, que voy a buscar otra. Decido que es un buen momento para echarme un pito en el almacén. Luego voy a hablar con uno de los técnicos para preguntarle si quiere que me encargue de una contestación a una tienda. Estamos un rato hablando sobre las características del servicio técnico y como plantear la contestación desde la Ley General de Consumidores y Usuarios. Al cuarto de hora, salgo y mi compañero de fatigas becario me pregunta: ¿Qué coño le pasaba a una que me ha pedido una hoja de reclamaciones berreando que si la suya tenia un manchurrón y no se que de una estafa? Me la ha tirado encima y se ha ido dándose un portazo. Parecía que le fuera a dar un ataque al corazón”.

Ojala tío, ojala.

En ocasiones es la leche por supuesto. La vez que conseguiste que a una pareja de ancianos, lo más encantador, educado y divertido que te has  hechado a la cara les devolvieran dos mil euros vilmente sustraídos. Porque hay gente que se merece que la estafes, cuando esta colabora con su codicia o su estupidez, pero cuando estafas a alguien basándote en su bondad, bueno, pues pena de crucifixión, cojones. Con esa gente te desvives, y te importa un carajo que vengan quince veces.

Con otra simplemente te partes el culo, la vez que vino un caballero con una televisión desmontada, me la dejo encima de la mesa y me pedio asesoramiento. Empecé a contarle como funciona lo de las devoluciones, garantías, plazos, etc. El tío me interrumpió con un gesto imperativo. Pequeño, fuerte, con boina. Hablaba calcado a los de la hora chanante:

-Si yo quiero saber, mira, el pájaro que me lo arreglao es primo mío, no quiero líos, eh. ¿A ti esta reparación te parece normal (En ese momento me señala un punto de la tele, un montón de cables conectándose a lo que deduje que era el tubo catódico)

– Pues la verdad es que ni…

– ¡Esta siliconao, ESTA SILICONAO!

Silencio sepulcral. El hombre continúa:

-¡CAGON TÓ Y EN EL PRIMO LOS COJONES!

Y ahí asientes comprensivo la cabeza, dejas que se desahogue y se van tan contentos. Luego, cuando acabas de reírte, te das cuenta de que los confesionarios de los curas son una pieza fundamental para mantener la psique en funcionamiento.

Y nada más. Y gracias por dejarme desahogarme, camaradas.

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comentarios
  1. Ak dice:

    Eso de que aparezca Michael Douglas en su papel de la película “Un día de furia” ya era una pista de lo que iba a venir a continuación.

    Te habrás quedado a gusto, ¿no? Jejeje. Ya sabes perfectamente como es el ser humano, y si no lo sabías con lo que acabo de leer te ha debido de quedar bien claro. ¡Quédate con el recuerdo de la gente buena!

    • isismoking dice:

      Es la ignorancia mezclada con la soberbia, camarada. Me desquicia. Si es que dan ganas de decirles que los que triunfan en este mundo son los hijos de puta simpáticos, no los mastuerzos berreantes. Joder.

      Un abrazo titán.

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