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Esto es grotesco. Ese fue el pensamiento que tenía en la cabeza  cuando abandoné el juzgado de violencia de género de mi ciudad, en el que había tenido el honor de estar presente y observar unos cuantos juicios de violencia de género a resultas de un curso de practica jurídica.

Esto fue lo que vi:

Mujeres a las que en la vida las habían maltratado convencidas de que su pareja era un brutal maltratador por mandarlas un SMS reclamándolas una bicicleta. Mujeres retirando la denuncia por quinta vez porque el pavo (Con una cara de mala bestia que tiraba de espaldas) había prometido cambiar. Hombres imbéciles gimoteando constantemente a sus ex novias mientras estas disfrutaban de una nueva relación sentimental con su monitor de esquí. Mujeres que habían mangado el televisor de su ex y que cuando este las denunciaba por robo su primera línea de defensa consistía en denunciarle por malos tratos.

Es jodido, pero tras estar presente en dichos juicios y escuchar atentamente al señor juez y al fiscal finalizados los mismos, llegué a la conclusión de que todo se resume en tres situaciones básicas:

Primera: Que la mujer, generalmente en proceso de separación, divorcio o de ruptura de una relación, interpone denuncia de malos tratos con el objetivo de asegurarse  la custodia de los hijos (lo que implica quedarse con la casa y la pensión alimenticia, es decir, el núcleo duro de la pasta) y/o con el objeto de restar credibilidad a su ex pareja.

Segunda situación: Que la mujer interponga denuncia porque está férreamente  convencida de que está sufriendo malos tratos psicológicos, que no físicos. Generalmente llega a tal conclusión y se anima a interponer la denuncia tras una discusión con su pareja y la subsiguiente charla lacrimógena por teléfono con su mejor amiga, que la motiva  a denunciar  a “ese cabrón que nunca me cayó bien”.

Y la tercera, la jodida; Que el hombre efectiva y sistemáticamente golpeé, humille, degrade y someta a su mujer.

El problema es que si vamos a porcentajes, una gran parte de las situaciones están englobadas en las dos primeras categorías. Y cuando alguien levanta la voz en este país y dice que esto se nos ha ido de las manos, que las denuncias por malos tratos se han convertido en una espada de Damocles que tiene a los tíos acojonados, que estamos vulnerando la presunción de inocencia, que es necesario que demostrar la culpabilidad y no al contrario, y que esto se está transformando en un negocio, te llaman de todo o directamente te hunden en la miseria, como al juez Serrano.

¿Mi experiencia personal? Qué  medidas tales como quitarte la custodia de tus hijos, obligarte a abandonar el domicilio conyugal, la noche en el calabozo, la orden de  protección y de alejamiento, a la mayoría de los tíos nos acojonan un huevo y medio. Suponen un estigma social, la pérdida de nuestro hogar,  la perdida de nuestros hijos. Nos destrozan. Pero al autentico maltratador, al psicópata, al AUTENTICO HIJO DE LA GRAN PUTA, se la pelan. LE DAN EXACTAMENTE IGUAL. Van a matarte y te matan, y las condenas por quebrantamiento se la traen al pairo. Y el estigma social ni les cuento. Eso si, por el camino, miles de inocentes dejados en la cuneta.

El Grupo de Expertos  en Violencia Domestica y de Género del CGPJ emitió un dictamen triunfal diciendo “Se acaba con el mito de las denuncias falsas”, tirando de estadísticas que decían que en un determinado juzgado de violencia de género, después de varios años de funcionamiento y de analizar seiscientas sentencias (Atender a este dato. Se hace un informe en base a  seiscientas sentencias cuando en España se ponen cuatrocientas denuncias al día por maltrato. Un informe exhaustivo, si señor) solo se ha CONDENADO a una mujer POR EL DELITO DE DENUNCIAS FALSAS. Estupendo. De ahí sacamos la conclusión de que solo una mujer había denunciado falsamente a su pareja y, por tanto, EL RESTO DE DENUNCIAS ERAN AUTENTICAS. Falso. ¿Y por qué es falso? Porque ignoraban el resto de procesos  por malos tratos en los que la denuncia había sido inadmitida por el juez o en los que este había dictado sentencia absolutoria.

Estos datos, como no nos cuadran, y resulta que estadísticamente son una burrada, los tiramos al cubo de la basura y no los metemos. Y es que para poder condenar a alguien por haber interpuesto una denuncia falsa, ahí sí, HAY QUE DEMOSTRAR SU CULPABILIDAD. Hay que tener un montón de pruebas para demostrar que se hizo con temeridad, mala fe y dolo. Y eso, señores, es complicadísimo, y si se hiciera en todos los casos de denuncias interpuestas a la ligera LOS TRIBUNALES PETABAN.

Debemos destacar lo siguiente. El observatorio de violencia sobre la mujer junto con muchas entidades de defensa de la mujer tanto públicas como privadas reciben un pastizal en concepto de dinero público. Y cuando tu modo de vida depende de que la realidad sea de una determinada manera, obviamente tu manera de verla va a estar muy, pero que muy condicionada a que las cuentas te cuadren y que puedas continuar, uno, creyendo que lo que haces tiene un sustento sobre la realidad, y dos, que no se corte el flujo monetario. Caigo en la cuenta de que así explicado parece que los integrantes de los observatorios de violencia sobre la mujer son unos cerdos desalmados capaces de putear a hombres inocentes en busca de pasta. NO LO SON.  Son personas con un ideal que creen sinceramente que están desempeñando una labor social importantísima defendiendo al más débil. El tener unos ideales tan elevados les hace convertirse en algo bastante parecido a fanáticos religiosos, adoptando una postura agresiva de “Quien no está conmigo, está contra mí”. Poseen una visión deformada de la realidad, en la cual la mujer es una oveja desamparada en manos de lobos, y en la que ellos deben  ejercer como pastores. Esto implica que acabarás filtrando o eliminando los datos y realidades que no cuadren con tu idea preconcebida del mundo. Y si de que se mantenga ese paradigma depende tu sueldo, los mecanismos de filtro se disparan.

Dejo a continuación una serie de vídeos, extraídas del Blog  http://informacionporlaverdad.wordpress.com/2012/03/04/la-violencia-de-genero-en-los-medios-de-comunicacion/ 

Destaco las siguientes afirmaciones de la señora  del CGP del tercer video: “Hay hombres que son machistas pero no pegan a sus mujeres” “Una mujer joven se incorporen a estas pautas de comportamiento… en la que el hombre machito dominante, y cuanto mas malote mejor y la mujer encantada de estar (sic) con ese hombre… fracaso de la educación.”

Tócate la polla. ¡Has descubierto AMÉRICA! ¡Que a las chicas jóvenes  les mola el malote de la moto! ¡Que pasan del gafapasta que se dedica a invitarlas a fantas! ¡QUE LES PONE EL TÍO BUENO DESCARADO Y REBELDE! ¡QUE LAS PELÍCULAS DISNEY NO SON  VERDAD! ¡NO ME JODAS! Es necesario un pastizal en cursos, subvenciones, legislación y programas educativos para que todos caigamos en esa aterradora verdad, que nadie conocía. Lo cojonudo es que al final el que se come la denuncia por malos tratos es el gafapasta pagafantas del que hemos hablado anteriormente, por ser un pesao cansino que se dedica a seguir a su novia a todos los lados para comprobar que efectivamente se está zumbando a su monitor de esquí.

Una entrada que explica lo anterior de manera magistral: http://www.personalidadyrelaciones.com/2012/04/cuando-ella-te-dice-que-he-tenido-mala.html Y es que la verdad es una roca incómoda de llevar encima.

(Gracias al amable lector que me animó a revisar la entrada. Si alguien detecta una burrada o patinazo con la tecla, que no se abstenga de señalarlo)

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El Seppuku de Budd Dywer

Publicado: mayo 8, 2012 en Ocurrencias

En  Japón, los samuráis que fallaban a su daimio, a su señor, tenían un sistema para recuperar el honor perdido: el Seppuku, práctica tradicional consistente en abrirse en canal el estomago con una daga (denominada “Tanto” en japonés). Por si empezabas a dar el espectáculo o te flaqueaba el pulso al eviscerarte, una persona de confianza, amigo o familiar, aguardaba pacientemente detrás de ti para decapitarte de un solo tajo ahorrándote sufrimientos necesarios.

Los  samuráis, antes de morir, componían su último poema tras su último trago de sake.

Los japoneses, esa raza superior capaz de hacer de manera delicada y poética un descuartizamiento.

Esta práctica puede parecer absurda o bárbara, ajena a nuestro refinado estado de derecho que garantiza que los casos de corrupción graves queden prácticamente impunes debido a la lentitud del sistema judicial o de los indultos del gobierno a sus amigotes o cómplices (Aunque la cosa cambia. Dada la situación actual, hay que escabechar a gente situada en altos cargos de la manera mas rápida posible.) Sin crueldad no hay fiesta

Esta practica no era tan absurda. Un samurái al que se le condenaba por casos de corrupción, hurto, robo o traición y no cometía seppuku, no solamente sería ejecutado de una manera deshonrosa, sino que todas las propiedades de su familia serian embargadas y confiscadas, condenando  a su mujer y a sus hijos a morir en la indigencia. En el caso de que siguieran el ritual de seppuku, se les consideraba hombres honrados, se les daba un funeral digno, y aquí viene lo importante, su familia continuaba en posesión de todas las propiedades.

El ultimo seppuku en Japón como tal lo hizo un judoca, aunque en Estados Unidos un político, salvando determinados matices, hizo lo mismo.

Se llamaba Budd Dywer. Era el tesorero del Estado de Pennsylvania. Se le acusó de aceptar sobornos por parte de una empresa americana para que esta se hiciese con un contrato público multimillonario en un complejo tema de devolución de impuestos. Clamando por su inocencia, decidió entregar su vida al Showtime Estadunidense como última voluntad.

Si no lo hubiera echo, los gastos de su defensa legal le hubieran arruinado, a el y a su familia. En cambio, con su muerte, su viuda consiguió acceder a la pensión estatal correspondiente valorada en más de un millón de dólares. Y estamos hablando de principios de los ochenta. Un dineral. Igual que los japoneses, pero más a lo grande, mas americano, menos poético. Igual de triste.

Budd no  llegó a escribir su poema en un abanico tras su último trago de sake. Se lo hicieron unos años después.

 

 

Y un cuerno: “versiones manipuladas del islam”, “interpretaciones erróneas”. Aclarémonos de una puta vez: No existe un islam integrista o progresista.  Por supuesto que existen musulmanes moderados,  a patadas, gente que quiere lo que queremos todos, que nos dejen en paz y conseguir un curro, pero el propio islam no es moderado. Existe un islam, y punto.

 

Después de la cabronada de Toulouse, donde un fanático se ha cepillado a siete personas, entre ellas tres niños, uno se aburre de que la progresía bienpensante haga constantes llamamientos a la concordia y a indignarse ante los ataques al Islam, diciendo que no podemos culpar a una religión de los actos de un individuo, que el islam es una religión guay, multiculturalista y posmoderna. Y una mierda.

Eso es francamente ridículo. Es como si en pleno siglo XVII, se intentara hacer una separación del cristianismo “real”, es decir, de un cristianismo tolerante, de amor y buen rollo, y un cristianismo “mal interpretado”  o “integrista” que tuvo como consecuencia que se achicharrara en la plaza mayor de nuestras ciudades a falsos conversos, judaizantes y sodomitas.

No existían esos dos cristianismos. Existía UN CRISTIANISMO bendecido por nuestra Santa Madre Iglesia Católica. Y punto. Y en las herejías calvinistas y luteranas, exactamente lo mismo.

Que yo sepa, los tribunales del Santo Oficio, los Cardenales y el Papa, de cristianismo, de las Santas Escrituras y de Concilios, en aquella época, sabían un huevo y parte del otro, y siquiera dudar de que no habían pillado el meollo del asunto, pues que quieren que le diga, llama a la carcajada. Lo que pasa es que en aquella época la fé era puro fuego y pasión, joder, a ver si nos creemos que España domino medio mundo y se enfrento durante siglo y medio a potencias como Francia, el Vaticano (mas papistas que el papa, y a mucha honra), Holanda, Inglaterra, Turquía y Alemania (Mas bien el conjunto heterogéneo de estados de príncipes alemanes) Venecia y si me apuran, los imperios aztecas e incas, por lo guapos que éramos. No te jode. Luego eso sí, pasamos por el renacimiento (Con matizaciones, que  las mayores matanzas por causas religiosas ocurrieron en su apogeo), que dio pie a la ilustración, a una serie de revoluciones, a las constituciones americanas, francesas, la nuestra que duro poco, la razón y las libertades. Si alguien me puede decir que los países islámicos han pasado por estas fases, que me lo diga porque no me he enterado.

Vayamos al meollo. El Corán, al contrario que nuestra biblia, no es un conjunto más o menos diverso de revelaciones divinas de diversos profetas, reyes y apóstoles. Niet.  El Corán está ESCRITO POR ALÁ. Punto. Fue entregado en mano al Profeta Mahoma. Y no hay más cojones. Y la verdad es que es bastante claro:

 

Sura 33.25, respecto del asedio de Medina por parte de Mahoma y sus tropas de la Meca:

“”Hizo bajar de sus fortalezas a los judíos que habían apoyado a aquellos. Y sembro el terror en sus corazones. A unos matasteis, a otros hicisteis cautivos”

 

La cuestión, es que los bienpensantes dicen,”¡ ahaha!, efectivamente, hay suras (Versos que forman el Corán) o partes que llaman al degüello y a la escabechina. Pero hay otros que llaman al amor y al bien rollo. Y Esta es la parte buena.”

Error. Y ahora veremos porque

El Corán está lleno de partes contradictorias entre sí. Es decir, suras que permiten hacer algo, y suras que lo  prohíben tajantemente.

Pongo un ejemplo. Todos sabemos de la prohibición de los musulmanes de beber bebidas alcohólicas,¿ verdad?. Pues si agarramos el Corán, no sorprenderíamos de encontrar esta sura:

16.67: Entre los frutos tenéis los de la palmera y de la vid, de los que obtenéis vino y un saludable sustento. Ciertamente, hay en ello un signo para gente que razona”

¿Cómo? ¿Que beber vino está bien? No tan rápido, vaquero, ya que la sura 2.219 PROHIBE TAJANTEMENTE EL CONSUMO DE BEBIDAS ALCOHOLICAS: “Te preguntan acerca del vino y del maysir. Di: Ambos encierran pecado grave y grandes ventajas para los hombres, PERO EL PECADO ES MAYOR QUE SU UTILIDAD”

¿Y como coño solucionamos este disparate? Pues tiramos de artimañas de leguyelos.

Resulta que las suras cronológicamente superiores, es decir, aquellos versos pronunciados por el Profeta  más avanzadas en el tiempo, anulan todos los anteriores que sean contradictorios. Es decir y solamente a modo de ejemplo, si en el 627 d.C Mahoma dijo: “Podéis beber vino” y luego,  en el 637 d. C. diez años después, dijo, “No podéis beber vino”, la valida es esta última. Y DEJA SIN VALIDEZ LA ANTERIOR

Y aquí viene lo jodido. Los versos, las partes más tolerantes del Corán, fueron redactadas o dichas por Mahoma cuando este se encontraba en la Meca. Es decir, al inicio de su carrera, cuando su religión no se encontraba bien asentada, tenía pocos seguidores, estaba rodeado de tribus judías y árabes que no le tragaban mucho o simplemente le toleraban y tenía que tener mucho cuidado con lo que decía.

Posteriormente, cuando se asentó en Medina, ya con un ejército, rodeado de fanáticos y dedicado al saqueo, el esclavismo y la degollina, entonces fue cuando empezó a recitar suras de este rollo:

9,5: “Matad a los Idolatras allá donde quiera que los encontréis”

Esta sura ha anulado 124 versos del Corán.

Efectivamente, aquellos que predican la tolerancia y el respeto mutuo.

Por eso, cuando algún progresista del islam, con todo la buena intención del mundo, cita del Corán  versos o suras, que llaman a la tolerancia, al respeto y a la paz, los mullah, los jurisconsultos del islam que llevan toda su vida estudiando el libro, la saria y el hadith, se lo comen vivo. Por cada sura que cite que sea benevolente o pacifista, le pueden citar seis que le contradicen y que SON CRONOLOGICAMENTE SUPERIORES.

Ojo, que el Corán hay que interpretarlo así, no lo digo yo, que ni pincho ni corto. Lo dicen los Mullah, los juristas musulmanes, expertos en el Corán, la saria y el hadith.

Por si queda algún bien pensante, les dejo con las palabras del Gran  Ayatolá Jomeini, que del Islam algo sabria, cuya tumba es centro de peregrinaciones y de culto multitudinario:

 

“El islamismo obliga a todos los adultos varones,  con la única excepción de los discapacitados,a prepararse para la conquista de otros países a fin de que el mandato islámico se obedezca en todos los países del mundo. Quienes estudien la guerra santa islámica comprenderán porque el islamismo quiere conquistar el mundo entero. QUIENES NO SABEN NADA DEL ISLAMISMO CREEN QUE EL ISLAMISMO ES CONTRARIO A LA GUERRA. ESTOS SON ESTUPIDOS. El islamismo dice: Matad a todos los no creyentes tal y como ellos os matarían a todos nosotros. ¿Acaso significa que los musulmanes deben cruzarse de brazos hasta que los derroten?

El islamismo dice: Matad por Alá a todos los que puedan querer matarnos. ¿Significa esto que debemos rendirnos al enemigo? El islamismo dice: Todo lo bueno que existe es gracias a la espada y por la amenaza de la espada. ¡Solo con la espada se puede conseguir la obediencia de la gente1 La espada es la llave del paraíso, que solo los guerreros santos pueden abrir. Hay otros cientos de salmos Coránicos y dichos del Profeta que instan a los musulmanes a estimar la guerra y combatir. ¿Significa esto que el islamismo es una religión que impide  que los hombres libren una guerra? ESCUPO SOBRE LOS IMBÉCILES QUE PROCLAMAN TAL COSA.”

Más claro, agua.

 

Por si acaso, quedemos con Joseph Conrad:” Los visionarios consiguen que el mal perdure en la tierra. Sus utopías hacen que la gran masa de mentes mediocres encuentre desagradable la realidad y sienta desprecio por el pensamiento laico que busca el desarrollo humano.”

Toledo. Serie de Mierda.

Publicado: enero 12, 2012 en Ocurrencias

 

Solo he conseguido ver los 20 primeros minutos de la serie. La verdad, prefiero verme por segunda vez las temporadas de Roma. Al menos cuando la ves no sientes una sensación de hastío ante la falta de ganas de hacer una serie mínimamente presentable. Y no solo es una cuestión de presupuesto, o de  manía hacia las series españolas. Roma Criminal, que yo sepa, es puramente italiana y es una serie simplemente magnifica. Las actuaciones, el rodaje, la ambientación, los guiones. Te enganchan. En esta serie, Toledo, uno no hace más que rascarse la cabeza pensando que en cualquier momento va a parecer Papa Piquillo disfrazado de caballero gritando: ¡¡“Jooorl, ese moro malo de la pradera..!!

Eso sí, solo en esos minutos, tuve tiempo de ver mierda demagógica, incorrecciones históricas y basura políticamente correcta hasta echar la pota.

Empecemos.

Primera escena, bucólica merienda campestre en un castillo medieval. Todos limpísimos. Niños jugando con espadas de madera, jóvenes mozalbetes en animada charla, doncellas y dueñas despatarradas en la hierba o bajo los soportales hablando de sus cosas. Típicas cosas que se hacían en el Medievo. Nada de vociferantes caballeros y señores de la guerra sentados en mesas de madera (Estas tiene manteles) emborrachándose y fardando de sus hazañas mientras le tocan la mamellas a las sirvientas. No jodas. Eso queda retrogrado.  Y demos gracias que los niños no aparecen jugando a la Wii. Por mi bien. Una mierda, pero bien. Obviamente, y como no podía ser de otro modo, aparecen unos moros a caballo (Unos diez, una mini invasión, tampoco vamos a recrear la batalla de Navas de Tolosa a estas alturas) a joderles la fiesta. A partir de aquí, todo deliciosamente previsible. Los moros matando a los invitados (rollo Sir Lancelot en los caballeros de la mesa cuadrada, es más, la capacidad de defensa de los invitados es igual, es decir, nula). Uno de los aguerridos mozos se lía espadazos con uno de los moros, para que no quede excesivamente patético. Resulta que dado que las chicas son guerreras, y en la puta edad media lo eran más, al final quien se carga al moro es su madre. Fantástico. Cosa rara, estos moros deben ser gilipollas, dado que se cargan a las mujeres y a los niños. Joder, yo que sepa, eran mercancía muy valiosa (Y si encima eran rubios ni te cuento), y en el zoco te debías sacar un pastizal, pero no debían ser muy avariciosos. Buena gente que venía a labrarse un futuro, al final y al cabo. La España de las tres culturas, por supuesto.

Finaliza la escena. Empieza otra. Un alegre mercado. Joven atractivo que oye como un mercader que vende naranjas grita al ladrón, al ladrón. Engancha a una joven que pasaba por ahí. Resulta ser una mora que esta buena. Primera perla:

“¿Supongo que como has oído al ladrón, pensaras que era un moro?”

Toma ya. Si en vez de una ciudad medieval a lo mejor estamos en las ramblas de Barcelona. Dentro de poco le afeará el uso despectivo del término moro y le dirá que la llame magrebí. O subsahariana de color, a pesar de que sea más blanca que la leche. Pero luego podremos meter el triangulo amoroso príncipe-princesa-reina mora  que quedara piti, ahora que lo pienso.

Otra escena, corte de Alfonso X en Toledo. El Rey y su chorba, Violante de Aragón. Segunda perla por cuanta del Rey:

“¡Debemos alcanzar la paz al precio que sea!  ¡Décadas ensangrentadas luchando contra los musulmanes! ¡Nos arruinamos!”

Bien, dos breves apuntes. Un rey castellano del siglo XIII hablando de musulmanes como si fuera un concejal de Bic queda, a mí entender, raro. Y además, por regla general, la guerra en aquellos tiempos era un modo de forrarse, sobretodo consiguiendo los tributos de oro africano por parte de los reyes moros. Y eso de “al precio que sea” me suena a mierda derrotista propia de nuestra época, no de una época en la que la gente creía en Dios como tú y yo podemos creer en el panadero. Le falta el canto de un duro para decir que tenemos que sacar las tropas de Irak. Y lo de nos arruinamos… ¿Cuándo coño le importo a un español arruinarse por un guerra? Es más, juraría que cuando  casi nos arruinamos con este tío no  fue por las guerras contra los moros, sino por el capricho del nene de nombrarse Emperador. Es decir, de sobornar a los electores alemanes con el dinero de nuestros tatarabuelos. Y eso cuando no estaba conspirando contra su padre. La joya de la corona. El hippy medieval. Vete a jugar al ajedrez. Nos aburres.¡ Queremos reyes sanguinarios, queremos Stark y Lannisters, Leonidas y Jerjes, joder, no un mierdas!

Obviamente, cualquier oposición a esa gilipollez que suelta la corona no es la voz sensata de un cortesano. Algo del rollo: “Su santo padre llego hasta Sevilla, nosotros podemos hacer lo mismo. Los moros se encuentran débiles y fragmentados. Podemos vencerles. Cualquier lapsus ahora nos costara celemines de la sangre de nuestros hijos y esposas. Hijos y esposas que son vendidos como animales. Señores castellanos, son ellos, o nosotros. Dios, nuestro reino y nuestros Santos Cojones de esta estepa nos obligan. Guerra.”

No.

Es la de un mastuerzo que berrea noseque de exterminar a los musulmanes. ¡Hail Hitler!. Y lo dice pensando en el botin.

Vamos a ver si nos aclaramos. Con esta guerra, ¿ganamos o perdemos dinero?

También el Arzobispo es partidario del exterminio  a los muslimes según jurisprudencia de los Santos Evangelios “Los ejércitos del señor combatirán a la bestia hasta exterminarla”

Que manía con exterminar, joder. Los exterminios son producto de la industrialización. Simple cuestión de lógica. ¿A cuántos te cepillas con una espada? ¿A cien? Y eso si eres Conan. Ni siquiera lo dice rollo fanático soltando espumarajos (Ese padre Alexander Anderson) ya que parece que padezca problemas de estreñimiento cuando suelta lo de exterminar.

Pero la demagogia acecha, amigos míos. Y ahí salta la reina Violante, la maceba del Rey, harto conocedora de la biblia, diciendo, “¿Pero no dijo Jesús, si os abofetean poner la otra mejilla?”

Razón tiene. Es más, si yo fuera soldado castellano, ante la siguiente invasión mora, acordándome de sus sabias palabras, le diría a Mohamed, “Tranqui, colega, guarda ese sable. Mira, buena gana de andar dándonos de palos. Que luego vuelvo a la corte y me llaman fascista. En cambio, por un módico precio de cien mil maravedís, te vendo a la Reina para que la pongas en pública subasta, allá por el zoco de Granada. Descontando gastos, yo creo que te sacas doscientos mil maravedís limpios. Buena gana de defender a alguien para que luego te escupa a la cara ¿no? .Y luego que el Califa la rompa el ojete o la use como moneda de intercambio en una ardua  negociación diplomática. O ambas opciones. Y toma un poco de vino, coño, que no está el imán mirando. ¿Qué? Ah, ¡gracias por la pipa! Joder, cof,cof, ketama puro, moromielda.Júas, júas, venga con dios e alalá! ¿Ha? ¿Se queja usted, señora Reina?. Bueno, ya sabe, ponga la mejilla piadosamente en posición ostiazo. Aunque yo no me preocuparía mucho de su mejilla, si no de sus reales prerrogativas.

Qué bonito seria joder.

Y la serie continuo por esos derroteros. Los cristianos buenos, que quieren la paz, los cristianos malos, que quieren la guerra. Y la evolución típica de esta mierda que acabara degenerando en un culebrón. No llegue ni a ver a los moros. A lo mejor acababan todos abrazados a los cristianos.

Lo dicho, a ver Roma.

Mis Villanos Favoritos Vol. I

Publicado: octubre 20, 2011 en Ocurrencias

Calígula

El gran malvado, junto con Tiberio, del libro de Yo, Claudio. Al principio de su reinado en Roma comienza de modo prudente y con buen criterio. Un  gobernante competente que se ganó el amor de su pueblo. Hasta que un buen día, convaleciente de una gravísima enfermedad que estuvo a punto de llevárselo directo al hades (Detalle histórico, la gente de Roma se tiraba de los cabellos afligida y rogaba a los dioses que no se llevaran a su magnánimo y protector líder. Moraleja, cuidado con lo que deseas) se levantó de la cama y se proclamo un dios igual a Zeus. Al primero que le comunicó tal fastuosa noticia fue a su tio Claudio, cuyo primer pensamiento fue:” Se le ha ido la olla” para acto seguido arrastrarse por el suelo y cantar las alabanzas del divino Calígula (Como se ve, en política no hay nada nuevo). A partir de ahí empieza el despropósito. Juegos de gladiadores diarios,  obligar a los ciudadanos más ricos de roma que le incluyeran  en sus testamentos para acto seguido cepillárselos y cobrar lo correspondiente, arrojar monedas de oro al populacho con algunas calentadas al rojo vivo para echarse unas risas a costa del personal, prostituir a sus hermanas y de paso a las mujeres de los senadores y realizar orgias a cascoporro. Y esto es solo el aperitivo.

. En la cúspide de su divinidad, decidió nombrar senador a su caballo favorito de carreras (repito, es un hecho histórico  real, y viendo la calidad de los políticos actuales uno se plante si no fue una buena opción y todo) y como le faltaba alguna gloriosa campaña guerrera en su haber, decidió declarar la guerra a las naciones germánicas, a los británicos y a Neptuno. Si, le declaro la guerra al mar. No es coña.

Su primera campaña, que fue la de Germania, le fue un poco regulera. Estaba al norte al frente de sus legiones, en los bosques germanos, pasando por un estrecho paso de montaña, cuando su general Casio le comentó, en tono compungido, que en este mismo lugar, hacia ya treinta años, los germanos emboscaron a tres legiones que fueron aniquiladas. Calígula se quedó pálido y empezó a gritar: “¡Los germanos, los germanos!”, mientras daba la media vuelta con su caballo y salía disparado hacia las Galias a golpe de pezuña. Las legiones continuaron avanzando durante media hora, hasta que Casio debió murmurar: “Este ya no vuelve” y dio orden de dar media vuelta y volver por donde habían venido. En la carta que envió al senado, Calígula describió la campaña como: “Brillante”. Indudable.

La segunda, la invasión de Britania, no se quedo ni en amago. Se le olvidó que se necesitan barcos para cruzar el canal de la mancha. Tal cual. Luego decimos de la invencible y de la falta de previsión de Felipe II. Pero inasequible al desaliento, decidió emprender su campaña contra Neptuno. ¿Cómo? Muy fácil. Alineó a sus tropas en perfecta formación de batalla en una playa de las Galias (estamos hablando de treinta mil hombres mínimo, sin contar auxiliares) de cara al atlántico. Se adelanto heroicamente en solitario y empezó a soltarle espadazos a las olas. Los legionarios flipaban. Luego se montó en un barco que se alejo una milla, aproximadamente, mar adentro. Desde allí, dio orden a los legionarios de ataque. Los legionarios, descojonándose, atacaron el mar con flechas, escorpiones y onagros. Una vez agotadas las municiones, avanzaron en perfecta formación y lanzaron sus pilum al agua, para después rematar a las olas, a imitación de su emperador, a espadazos. Entre una ola y un hispano zumbado pintarrajeado de azul, pues me quedo con la ola, debieron pensar los milites. Mientras tanto, Calígula maldecía a Neptuno agitando furioso su divino puño y escupía al mar apoyado en la borda de su barco. Después de tres horas de show, decreto victoria, ordenó a sus legionarios que recogieran las conchas como botín de guerra (además de pagarles tres piezas de oro a cada uno, un pastizal, estaría loco pero gilipollas no era) y volvió a Roma triunfante. Ni Dios le discutió nada (Bueno, Neptuno, ese viejo cabrón, tres meses después, le hundió un flota recién construida. Querría vengarse por lo de las conchas, supongo.)

Mientras el pueblo tuvo pan y circo los desmanes de este psicópata se la traían bastante al pairo. Hasta que al final empezó el hambre y la ruina, y ahí fue cuando empezaron a moverse. Sobre todo para murmurar por la bajo y agachar la cabeza cada vez que Calígula aparecía inaugurando una estatua de oro macizo de si mismo o se dedicaba a correr con una peluca ridícula por roma creyéndose Venus, ya que la guardia germánica del emperador acojonaba bastante. Finalmente, quien se cargó al pavo fue el ya nombrado Casio, héroe de mil batallas. ¿Y por qué le mató? ¿Fue por sus ideales republicanos? No. ¿Por amor a la libertad? Frio, frio. ¿Por la necesidad de eliminar del gobierno a un cáncer como Calígula que lo estaba devorando por dentro? Niet tovarich. Porque Calígula se reía de él. Como contraseñas para el cambio de guardia, le soltaba paridas como:” mi queridísimo Casio, la contraseña de hoy es… bésame sargento.” Y claro, a Casio tragando bilis le tocaba decirle la contraseña al sargento que a duras penas podía aguantar la risa. Para un veterano con cuarenta años de campañas a sus espaldas no debía ser fácil de soportar esas gilipolleces. Así que un día se calentó y prácticamente lo descuartizó a la salida del teatro, de unos veinte espadazos más o menos. No debió gritar: “muerte a los tiranos” sino: “¡Ríete de tus putas contraseñas ahora!”. Aunque qué demonios, no todo va a ser  como en las películas de Hollywood. Bien por Casio.

Anton Chigurh

El mal en estado puro campando por tejas. El verdadero profeta viviente de la destrucción, compartiendo con Harvey dos caras esa afición suya a lanzar monedas al aire:

Anton Chigurh:“1958. Esta moneda ha viajado 22  años para llegar hasta aquí. Y ahora está aquí. Y yo también. Y tengo la mano encima. Y solo puede ser cara o cruz. Y a usted le toca decidir. Vamos.”

Dueño de gasolinera: “No sé lo que puedo ganar.”

Anton Chigurh: “Todo. Puede ganarlo todo.”

Magistral esa frase, porque en contrario sensu significa que puede perderlo todo. Significa que sus sesos pueden acabar estampados en la parte de atrás del mostrador.  El terrorífico poder de las cosas pequeñas:

“Cualquier cosa puede ser un instrumento. Cosas pequeñas, cosas en las que uno no se fija. Pasan de mano en mano. La gente no les presta atención. Y un buen día se pasan cuentas. Y a partir de entonces ya nada es igual. Bueno, piensa uno. Es solo una moneda. Nada especial. ¿De qué podría ser instrumento? Ese es el problema. Disociar el acto de la cosa… ¿Cómo es posible? Vaya, si es solo una moneda. Si. Es verdad. ¿No?”

No es un psicópata, ya que se rige por reglas, aunque estas no nos sean alcanzables. Ese el punto fundamental, lo que le permite diferenciarle de un perro rabioso. Sus reglas. Todo buen malvado las tiene. Aunque estas sean retorcidas, oscuras e inalcanzables para un intelecto medianamente sano. O quizás si lo sean, pero nos de miedo admitirlo.

Su modo de vida, su razón de ser, su guía, sus reglas, están  reflejadas en la contestación que da cuando una de sus víctimas le suplica piedad:

“Me está pidiendo que me vuelva vulnerable y eso no puedo hacerlo. Solo tengo una manera de vivir. Y no contempla casos especiales. Un cara o cruz, quizás sí. En este caso con poco éxito. La mayoría de la gente no cree que pueda existir semejante persona. Se hará cargo del problema que supone. Como imponerse a aquello cuya existencia uno se niega a reconocer. ¿Lo entiende? Cuando yo entré en su vida ya había acabado. Ha tenido un principio, un desarrollo y un final. Esto es el final. Puede decir que las cosas podrían haber sido de otra manera; que podrán haber tomado otros derroteros. Pero, ¿Y cómo? Las cosas no son de otra manera. Son de esta. Me pide que haga como que el mundo es lo que no es. ¿Se da cuenta?

El asesino estoico.

Vincent Volaju

El problema es que siempre estuvo solo, sin nadie que le acompañara, nadie con quien jugar su partida. Un hombre que vivía en un sueño, así era él.

De la magnífica película Cowboy Bebop. Si Anton Chigurgh era el asesino estoico, este es el asesino solitario por excelencia. Un soldado solipista, al que le inyectan un virus nano tecnológico que le aparta de todo contacto humano. Curiosamente, durante toda la película intentará romper ese aislamiento inducido, aunque sea a base de atentados e intentos de extender el virus para que todos puedan estar con él. Desgraciadamente, solamente él puede portar el virus sin estirar la pata, por lo que todos sus intentos de comprensión acaban con centenares de muertos.

El hecho de que sea un miembro de las fuerzas especiales, que en el fondo le hayan hechado toda la mierda encima sin tener el culpa alguna relativa, sea  inmune al dolor, y que tenga destellos de piedad y respeto hacia sus semejantes le hacen un personaje complejo y apasionante.

Fragmento de dialogo. Le preguntan si lo que hace lo hace por dinero o por venganza o por diversión. Respuesta:

Lo único que intento hacer es encontrar la salida. He tenido un sueño, y aunque comprendo que solo es un sueño, no consigo despertarme. ¿Nunca te ha pasado algo así?.

Dormía y creía que estaba despierto. Caminaba por el mundo y pensaba que estaba soñando. ¿Tú también has visto las mariposas, verdad? (N.E: las mariposa doradas, lo último que veían los infectados por el virus antes de morir. Vincent las veía continuamente). Yo también las veo, hay millones de ellas. Sé que esas mariposas no pueden existir en este mundo, pero ya no puedo recordar a qué mundo pertenecen.

Y como todos los grandes villanos, es un ser terriblemente lucido, a pesar de la enajenación que sufre. O quizás por eso mismo. Un personaje retorcido, oscuro, extraño:

“Tu sabes lo que es el purgatorio? es un lugar que hay entre el cielo y el infierno, en el que los pecadores que no pueden subir al cielo siguen sufriendo. Es un sitio de amargura y dolor, en otras palabras, el mundo en el que vivimos ahora”

Digno de cualquier lista. Quizás el problema es que para comprenderle sea necesario verse toda la serie original de Cowboy Bebop antes de verse la película, ya que el mismo Vincent  es un reflejo tremendista del anti-héroe protagonista de ambas, Spike Spiegel.

El señor Burns.

Rebajando un poco la carga dramática de esta entrada y para finalizar, aquí tenemos al malvado empresario capitalista por antonomasia: El señor Burns:

“-¡Buuuuuuuuuuuu!

-¿dicen buuuu ó Buuarns?

-¡¡Buuuuuuu!!

-Hans Topo: Yo decía Buuuarns…”

Solo por ese puntazo ya merece sitio en cualquier clasificación existente sobre gags, villanos o lo que sea. El tío gilito postmoderno, y una de las mejores parodias del multimillonario made in usa jamás hechas (aunque en las últimos capítulos más que malvado es excéntrico). Tacaño, avaricioso, explotador, codicioso, uno de esos ricachos que agitan su brandy en sus engarfiadas manos  mientras una mueca despectiva se perfila en su cara de ave rapaz y carroñera. Capaz de contratar inmigrantes ilegales (“¡Zudorosky es mas americano que la tarta de manzana! ¿No es así, Zudorosky?) y a un pato de propina para dirigir una central nuclear.

Este personaje demuestra la capacidad de una sociedad como la yanqui de reírse un poco de sí misma, sin llegar a extremos de autoflagelarse. El hombre capaz de robar cachorros, quitarle la novia al abuelo, intentar convertir a Bart en su heredero a su propia imagen y semejanza, ocultar el sol y darle un trillón de dólares a Fidel Castro (¡más le gustaría al tío!) sin dejar de ser un poderoso empresario merece un altar a la complejidad humana.  También al descacharre de sus salidas tronadas, más propias de un malvado de los cuentos que de un frio ejecutivo:

Excelencia… digo, excelente.

Lo que daría por tener esos monos.

Avatar

Publicado: octubre 12, 2011 en Ocurrencias

Lo primero que recuerdo de la película de  avatar es el escozor de ojos. Última fila del cine, en tres D por supuesto, con esas infames gafas, quinientas horas de duración y una hipermetropía. Mala combinación, os lo aseguro. Llegó un momento donde en vez de ver las andanzas de un marine transformado en un jugador de la NBA azul veía una explosión en una fábrica de pintura. Angustioso de narices.

Pero hasta que mis ojos no empezaron a cuartearse, creo que capte el argumento. Los sacomierdas que somos los humanos, encontramos un satélite habitable que orbita en torno a un gigante joviano. Este planeta, llamado pandora por lo de la caja, esta rebosante de vida de colorines, además de tener vetas de un mineral que es la repolla con cebolla. Deberá serlo, porque mis limitados conocimientos de economía, corrígeme AK si me equivoco,  me indican que los costes de extracción, manufacturación y transporte hasta la Tierra(cada cargamento tarda unos cuatro años en llegar) deben ser prohibitivos de narices, pero se ve que compensa.

Bueno, a lo que iba, ese mineral debe suplir todas las deficiencias de combustible que tenemos en la Tierra, porque el petróleo debe de haberse acabado de una puñetera vez, cumpliendo las predicciones que desde los cincuenta llevan soltándonos los científicos cenizos con ganas de aparecer en el telediario de Antena Tres, con gesto grave y ademanes espasmódicos advirtiéndonos de “la irresponsabilidad de la sociedad con-respecto-al-futuro-de-nuestros-hijos-y-el-calentamiento-global-denme-dinero y que blablabla” y que en resumen todo sería mejor si ellos estuvieran al mando. Gracias doctor Mengele  por su bonita exposición, pero no me lo creo. Continuemos con Avatar.

Bueno, pues que una malvada mega-corporación, rollo Umbrella, la de Alien, o Vodafone, pilla los derechos de concesión del planeta y se pone a extraer minerales con esa vulgar rapiña a la que nos tiene acostumbrados el malvado capitalismo moderno. Todos sabemos que si fuera una misión comunista no tocaría un pelo al planeta, simplemente se dedicarían a repintar a los Navi de rojo. Para salvaguardar las apariencias, financian una operación llamada avatar, un guiño indudable a los frikis de WoWC. Ahora bien, siguiendo con la manida historia del mesías-salvador-profecía, uno de los marines se encoña de una Navi, se la zumba en una épica escena de amor intergaláctico (En eso es en lo que pensaba el hombre cuando fijó por primera vez sus ojos en las estrellas, seguro) y después de montarla a ella se monta encima de un pollo gigante volador techicolor  que creo que se llamaba tutrancamon, y encabeza una revolución indígena que da bastante por saco a la compañía minera.  Precioso. Lloré y todo, pero creo que eran mis corneas desprendiéndose.

Realicemos ahora un sesudo análisis de la película. Respecto a los Navi, tales indígenas son un dechado de bondades. Al contrario que nosotros, viven en una perfecta sintonía con el planeta rollo pacha-mama, piden perdón a los animales que cazan (qué coño te importara que te pidan perdón una vez que te han clavado una flecha de dos metros ,digo yo), tienen un riquísimo sistema de costumbres tribales, respetan a sus ancianos, son nobles guerreros, son altos, azules, molones, ecologistas, progres, no conocen la propiedad privada (Así pasa luego, que viene uno de fuera y se liga a la más jaca del pueblo),tienen  conexiones USB en una coleta colgandeira estilo rastafari y son  felices a más no poder. Hasta que llegamos nosotros a robarles (¿se puede robar a alguien que no reconoce la propiedad?, ¡he ahí una gran pregunta!) su felicidad para que nuestras videoconsolas del futuro funcionen.

En contraposición, los humanos somos… bueno, humanos. Nuestro planeta es una mierda y vamos a hacer lo mismo con pandora, que se jodan, empanzado por derribar arboles gigantes en un ataque de helicópteros a lo más puro coronel Kilgore para robarles a los nativos sus piedras (introducir risa del señor Burns). Vamos a por el beneficio, a pesar de unas tímidas interactuaciones con los Navi en plan yo tarzan, tu chita, importándonos un carajo la fascinante biodiversidad del planeta, incluyendo los gatos de cinco metros asesinos, encantadores ellos. Somos imperialistas, contaminadores con el alma corrompida por el ansia de oro.. . digooo, del mineral raro ese. Unos mangutas, vamos.

Mira que a la civilización occidental le gusta aporrearse a si misma, parece que cuando alcanzas un determinado nivel de desarrollo surgen instintos masoquistas y empezamos a hacer películas y libros donde quedamos como unos capullos insensibles. En fin, Navis buenos, humanos malos. Renunciemos a todas nuestras posesiones y vayámonos a vivir al desierto del Gobi en comunión con Manitú como hicieron nuestros ancestros aborígenes. Me quedo con Terminator 2, Señor Cameron.

Resumen, un truño buenista y mamporrero para satisfacción de las masas agobiadas por sus empleos basura (los que tengan la suerte de tenerlos )que fantasean con medir tres metros y ser molones. Yo creí que era una mezcla de Bailando con lobos y star treck, pero me equivoque. Es un plagio de Pocahontas:

Yo hubiera hecho otra peli.  Para empezar, los Navi hubieran sido una tribu guerrera caníbal que adora a un oscuro Dios que vive en las entrañas del planeta. La concesión minera hubiera contratado bandas de mercenarios de gatillo fácil y deseosos de catar carne Navi que se hubieran dedicado a arrasar tanto poblados Navi como humanos, en una orgia de sangre y violaciones. Finalmente, uno de los marines despierta al Dios que duerme y el planeta tiene que ser arrasado desde la orbita en un ataque nuclear táctico. Sería un poco burra, es cierto, pero al menos no me forraría vendiendo buenismo chorras para después dármelas de intelectual comprometido desde mi yate de trescientos metros. Simplemente tendría un yate de trescientos metros y no molestaría a nadie.

El infierno es un paramo. Además infinito. Y como es infinito, contiene todo, y como el todo contiene la nada, estamos ante un problema filosófico de narices, demostrando la incapacidad que tenemos los humanos de describir el universo con palabras, no digamos ya de comprenderlo.

Estas reflexiones, a Asthartonim (Asthar para los colegas), señor de la novena hueste, antiguo soldado a las órdenes de Lucifer, el lucero del alba, se la traen al pairo. Se está emborrachando a conciencia en una cantina incrustada en una montaña donde los felones sufren por sus penas. Tequila tras tequila. El antiguo jefe se ha ido. Lucifer presento su dimisión. Se rumorea que esta por Oslo, disfrutando de unas merecidas vacaciones. Ahora el infierno está regido por un triunvirato, por Moloco, Luzbel y Belial, y las rencillas, guerras callejeras, golpes de estado y demás cosas propias de tener tres tíos al mando se suceden a tal velocidad que es difícil seguirlas. Todo ello le acarrea los naturales agobios que conlleva la política. O se las hubiera acarreado si no le hubieran encomendado la misión más difícil de su carrera demoniaca.

Comenzó una mañana. Acababa de regresar de una misión en la tierra, prometiéndole el gobierno de un pequeño estado nación a un imbécil abúlico, incapaz de resolver un puzle de tres piezas, cuando Belial lo llamó a su salón de audiencias.

Modernización. Eficacia. Sinergia. Esas fueron las palabras que pronunció. Y cuando un jefe pronuncia esas palabras, un subalterno puede darse por bien jodido. Después de diez minutos de cháchara incesante Belial dijo la frase maldita:

-Debes contratar El ADSL con Vodafone

En principio una tarea fácil. Una simple llamada. Nada del otro mundo.

Cogió el móvil. Marco el número.

-Buenos días. Quería darme de alta en Vodafone.

-Ohhhh estaremos encantados de ayudarle. En breves minutos se producirá la baja de su antiguo sistema para ser sustituido por nuestro increíble invento del ADSL de fibra óptica mas la conexión a quinientos mil canales digitales terrestres, porque me parece usted inmensamente atractivo a pesar de no haberle visto en mi vida. Por cierto, ¿cual es su sistema de internet actual?

-Almas atormentadas llevan mensajes escritos con la sangre de los inocentes a lomos de dragones impíos.

-Perfecto, perfecto. Usted no tiene que ocuparse de nada. En el plazo de tres días acudirá un técnico y le daremos de alta a la línea de teléfono, ehhhh, 666 666 666.

-Gracias.

Las almas, los mensajes escritos en sangre y los dragones impíos desaparecieron. Misteriosamente. Se fueron. Nadie vio a ningún operario de Vodafone llevándoselos. Simplemente se evaporaron. Tampoco vino  el técnico en el plazo de los tres días. Ni en los siguientes tres días. Ni en los siguientes de los siguientes de los siguientes. No hay internet en el infierno, ni ADSL, ni teléfono, ni canales de televisión, ni nada de nada. Sí hay un gran caos. No hay manera de recibir información valiosísima de los movimientos de los enemigos ni conexión al porno. Moloch cae porque no es capaz de recibir los correos de la bestia de babilonia avisándole de que Absimiliard planea traicionarle. Los trámites se atascan. La burocracia cruje. La guerra en el infierno se recrudece.

Pasado el tiempo, Asthar vuelve a llamar a atención al cliente de Vodafone.

-Oiga, han pasado dos semanas desde que realice la portabilidad a su compañía. ¿Cuándo viene el técnico? ¿Sabe la que tenemos aquí montada?

– Un segundo por favor que miro los datos del sistema… No nos consta ningún tipo alta caballero.

-¿Qué?

– No nos consta ningún tipo de alta. Aunque hemos tramitado la baja de su antiguo sistema. Que curioso, esto solo nos suele pasar unas tres millones de veces. Llame al servicio técnico.

-Joder.

Le pasan con el servicio técnico. Dos horas de espera.

-Oiga, soy Asthar, no me funciona internet ni el teléfono ni Cristo que lo fundó.

-¡Oraaaaaale, su computer no esta chévere!

-¿Perdone?

Asth recuerda que uno de los últimos tratos de Lucifer fue con esta misma compañía. El que atiende el servicio técnico es un monstruo de siete cabezas cada uno con un dialecto autóctono sudamericano. Madre de Dios.

-Pos vos solo debe reiniciar el sistema, manitooooo y su celular se fregara la madre de esos boludos de la chingada, gueyyyy

-Ehhhhhhh… ¿Sí?

-Tomamosnotadesu incidencia apunte elnumerodereferencia89723491032948238094 ¿me capta?

-Joder, no.

-Todo bien entonces. Cuando finalice su llamada, puntué nuestro servicio de calidad. Graciaaaaaaaasssssss.

Pitidos. Voz de robotina: Si cree que el servicio…

-¡Mecago en tus muertos!.

Transcurre el tiempo. No hay técnico, no hay incidencias. No hay línea. No hay internet. El USB de conexión portátil que le dieron hasta que le dieran de alta es una mierda que cree que va a velocidad negativa.

El caos se recrudece. Los duques infernales dan un golpe de estado y se hacen con el infierno. El triunvirato se exilia. No tuvieron tiempo de prepararse para el golpe. Nos les llego el pdf por correo electrónico con el chivatazo por parte de Isthar ni el wasap de Merovingio avisando de la revuelta.

Pero a  Asthar le llega una factura de quinientos euros. Por tarifa especial planazo diabólica de teléfono+ADSL.

¡PERO QUE COJONES!, grita a un cielo sin Dios.

Llama al servicio de atención al cliente. Otra vez. Blasfema en arameo. Sujeta con tanta presión el teléfono que sus nudillos están blancos.

– Vosotros, raza degenerada, vosotros…

-Eh che, no perdamos la dulchura del carácter, cuan su ¿quebranto?

-Me habéis quitado quinientos euros de mi cuenta del Santander por un servicio que no me estáis prestando, bastardos. No tengo ni internet ni teléfono, joder y si no lo tengo ¿Por qué me lo cobráis?

-Ohhhhhh, cuanto lo lamento. Solucionaremos su problema en un plazo máximo de 72 horas, caballero. Realizaremos el ingreso y le daremos de alta, ¿de acuerdo? Okey, boludo, que tenga un buen dia. Apunte el numero de incidencia09802948139172409. ¿Lo tiene? ¿Si?. Adios.

A las setenta y dos horas su cuenta sigue igual. Ningún ingreso. Presa de un cabreo de narices, maldiciendo los nombres de unos seiscientos dioses, descuelga el teléfono y solicita la baja. A la mierda vosotros, a la mierda todo. Le intentan convencer con ofertas nuevas. Mejores tarifas, mensajes gratuitos, todo gratis por seis meses. Vírgenes vestales dispuestas a cumplir sus más oscuros deseos.  La abuela del comercial, si fuera necesario. El se niega. Ni por el alma del santo padre, maldición. El comercial compungido, le comunica que tramitaran su baja.

Pasa otro mes.

Le vuelve a llegar otra factura de quinientos euros.

Tras cinco horas de espera al teléfono con la música de macarrón chacarron de “el chombo”, le comunican que no tiene noticia de que se haya tramitado ninguna baja. Y  ninguna alta. Aunque todo se solucionara en setenta y dos horas. Mosqueado, pregunta si en setenta y dos horas le darán de alta o le darán de baja. El comercial responde que todo será solucionado.  Que le darán de alta y luego de baja.  O al revés. Ante los desgarradores gritos de furia del demonio, le pasan con el servicio técnico. Apunta un número de incidencia. De ahí, otra vez con el comercial. Otro número de incidencia. Luego con el servicio de atención de marqueting clientelar. Más números de incidencia. Setenta y dos horas, repiten todas las personas con las que consigue hablar. No se sabe para qué, pero setenta y dos horas como máximo. Asklepios, que pasa por ahí, le comunica que padece lesiones cerebrales masivas por sobreexposición a música de espera telefónica.

Pasa otro mes. Duques infernales han caído, patanes y menestrales se hacen con el poder, para caer después de manos de la vieja guardia luciferina

No hay técnico, no hay incidencias. No hay línea. No hay internet. Su USB va tan lento que se tienen que reescribir bastantes teorías sobre el tiempo-espacio.

Le llega otra factura de quinientos euros.

Asthar les vuelve a llamar. Les manda cartas por correo, por correo certificado, burofax, sacrifica las almas de mil inocentes para que su empresa llegue a buen puerto. Manda hordas de diablos con órdenes de que consigan la baja o mueran en el intento. Hasta en un arranque de fe, pone velas a san Genaro.

Le llega una factura de quinientos euros en concepto de penalización por baja anticipada.

Respira profundamente. Tiene la mirada de los mil metros. La última vez que tuvo esa mirada, fue cuando se retiró al tibet con un puñado de ángeles rebeldes supervivientes después de combatir siete días con sus noches contra uno de los arcángeles de Dios. Vejevois se llamaba. El señor de las tormentas. Recordó la imposible masa del arcángel, del tamaño de una montaña, cerniéndose sobre ellos con sus tormentosas alas extendiéndose de un lado al otro del horizonte. Su látigo angostó praderas y su voz derribo colinas. Perecieron miles de camaradas.

Decide tener consigo mismo un soliloquio en la mejor tradición shakesperiana.

Perdí el paraíso. Perdí a Dios. Luche por que tuvieran conciencia, para que dejaran de ser monos que se apiñaban unos contra otros luchando por encaramarse a los arboles escapando de tigres, leones y osos.¿ Que hacen con ello? ¿Este es su legado? ¿ Una puta tomadura de pelo?

Coge el teléfono, por penúltima vez. Aguanta tres horas de macarrón chacarron. Es educadísimo con el comercial, con el director de marketing, con el servicio técnico, con el Nucio Papal, con el director del servicio de cobros, con el responsable del fichero de morosos. Setenta y dos horas. Todo solucionado en setenta y dos horas, por la gloria de su madre, juran y perjuran. Él cuelga.

Después de su último tequila, va a sus aposentos infernales. Rebusca en el fondo de su arcón. Ahí está, su vieja coraza. La limpia, la pule, engrasa arneses y correas. Un poco justa, pero aun le vale. Saca su espada. La afila, ya con los gestos mecánicos de soldado viejo. Prueba sus alas. Hace mucho tiempo que no vuela. Al principio torpe, pero luego consigue pillarle el tranquillo.

Ultima llamada al servicio de atención al cliente.

-¿Si caballero?

-QUIERO HABLAR CON TU SUPERIOR

Ya no es una voz humana. Es la voz de uno de los ministros de la creación. La telefonista, acojonada, le pasa con él.

.Oiga, no sé quien se ha creído, pero las incidencias técnicas no son responsabilidad de la Dirección de esta empresa… debe usted entender…

NO, TU ERES EL QUE DEBE ENTENDER. HAS DESENCADENADO UNA CÓLERA CUYA PROFUNDIDAD NO PUEDES SONDEAR. TU RIDICULA CRUELDAD NO ES NADA PARA MI. ESTAFA A MILES. YO ESTAFÉ AL MISMISIMO DIOS. SABRAS QUE SE SIENTE AL SER UN PECADOR EN MANOS DE UN DIOS ENCOLERIZADO.

Cuelga.

Dos días después, todos los directivos de las empresas telefónicas se encuentran en el infierno. Desaparecieron de sus hogares, de sus empresas, de las camas de sus amantes y de las casas de sado-maso donde exquisitas damas orientales les pisotean los huevos con zapatos de tacón alto. No están sufriendo en lagos de azufre. No son devorados por demonios hambrientos,  ni sometidos a torturas por súcubos diabólicos.

No. Simplemente están tramitando todas las bajas telefónicas de la humanidad con la única ayuda de un spectrum 118. Todos los días, todas las semanas, todos los años, sin comida ni bebida, sin descanso, sin piedad.

Al segundo día, todos se arrastran ante Asthar suplicando que les mande a los lagos de azufre, a los demonios antropófagos. A los terribles súcubos.

Asthar pone su mejor sonrisa y les dice que en setenta y dos horas todo estará solucionado, que no se preocupen. Luego les tatúa el número de incidencia de su reclamación en el culo con un tridente. El culo del director de Orange parece el listín telefónico. Pero no desiste. La mayoría optan por el suicidio, pero no pueden, ya que en el infierno no se permiten las salidas fáciles. Todos caen inevitablemente en la locura y sus vidas no son más que eternos segundos de desesperación seguidos de otros exactamente iguales.

Y como dijo el narrador de los caballeros de la mesa cuadrada… y hubo gran regocijo